Animal

Siento algo recorrerme por dentro. Como un fuego que trepa hasta mi garganta. Mi respiración se corta, y el corazón bombea con rapidez. Puede que sea el echo de haber bebido mas de lo que debería, o el estar conduciendo por una carretera dejada de la mano de dios. O tenerle al lado. O escuchar su suave risa rebotar contra el cristal. O ver como sus ojos se cruzan con los mios amistosamente. O el echo de estar volviéndome completamente loco por un sentimiento que no soy capaz de controlar.
Está sentado a mi lado. Le busco con la mirada. Él me sonrie y me dice que mire a la carretera. Qué es tarde. Qué he bebido. Qué nos la vamos a pegar. Suficiente.
Nos desvio hasta salirnos del asfalto, fuera de las lineas de conducción. Me mira confuso, pero sigue riendo, no deja de reir. Freno y recuesto mi cabeza contra el asiento, cerrando los ojos e intentando mantener la calma. Necesito que la paz vuelva a invadirme. Necesito arrancarme este animal rabioso que gruñe fiero en mi cabeza. Necesito que todo se detenga, por un instante.
Danny, ¿Qué haces? Vamos, esta no es mi casa...- Canturrea. Le ignoro. Solo quiero que se calle. Qué su molesta voz deje de colarse mis oidos. Silencio. Pero el no está dispuesto a complacerme.
Dan...Vamos...- Insiste inclinandose levemente hacia mi, en un fallido intento de volver a poner el coche en marcha. Institivamente, mis ojos se abren, y mi puño impacta contra su mandibula.
Se lleva la mano antes de que la sangre comienze a juntarse con su saliva y a descender por su rostro infantil. No sé por que he echo eso. De veras que no. Solo se que su presencia me incomoda muchisimo ahora mismo. Qué solo quiero hacerle daño. Destrozar su preciosa carita de niño. Besar sus labios. Romperle la nariz.
Me cubro la cara con las manos. ¿Qué me está pasando? Quiero hacer daño a Dougie. A mi amigo. Al que no soporto que nadie toque. A mi debilidad. A Dougie. Algo no va bien conmigo, este no soy yo.
¿Por que has echo eso? - Me pregunta él con lágrimas en los ojos. Su voz es lenta, pausada. Está mas asustado que enfadado. Quiere una respuesta que ni yo mismo tengo. ¿Por qué lo he echo?
Cállate.- Le ordeno. Quiero prevenir que esto vaya a mas. Tal vez si me relajo pueda conducir hasta casa sin hacerle ningún daño.
Eres un imbecil.- Su mano en la puerta. Reacciono rápidamente y bloqueo todas las salidas. No pienso dejar que vaya a ninguna parte. Sus ojos llorosos de nuevo.
¿De que va todo esto, joder?
Me desabrocho el cinturón y me siento encima de él. Mirandole con rabia, con odio. El se muerde el labio, y eso los hace aún mas apetecibles. Le beso bruscamente. Después de tanto tiempo le beso. Tantas imagenes revueltas en mi cabeza, tantas escenas dispersas, y resulta ser del modo mas inesperado. Pero aún así, le estoy besando.
Caigo hacia atrás, golpeandome la espalda contra la encimera. Algo cruje. El se suelta su cinturon y estira la mano hasta el control de las puertas. Pero yo no le dejo. Le agarro de los pelos y le llevo hasta los asientos traseros, mientras sus gritos retumban en mi cabeza. Me pongo sobre él y le golpeo con fuerza la cara. Grita. Llora. Pero me es indiferente. La paz esta reinando.
Tiembla debajo de mi. Me hace sentir poderoso. Le tengo completamente dominado. Beso sus labios. El sabor de su sangre y lagrimas me recorre. Tan dulce. Tan, tan tierno. Le desabrocho la camisa boton a boton, muy lentamente. Él intenta apartarme pero no logra nada. No creo que se de cuenta de lo que está pasando. Me daría pena. Pero ahora mismo solo consigue excitarme más. Su torso desnudo entre mis dedos. Lo toco con suavidad. Demasiado perfecto. Clavo mis uñas con fuerza. Sus pies se mueven desesperados.
Arranco su cinturon. Bajo sus pantalones. Mi mano se cuela en sus boxers y coge su miembro caliente. Se retuerce.
Danny...- Dice entre gemidos ahogados.- Danny, por favor, por favor...No se que he echo, pero lo siento, de verdad...Dejame...Dejame...
Aprieto con fuerza haciendole soltar un grito aterrador. Aprieto más fuerte. No me había dado cuenta hasta ahora pero tengo una sonrisa en los labios. Beso su pecho. Muerdo su cuello. Le toco. Es mío. Puedo hacer con el todo lo que quiera.
Mi mano sobre su corazón. Va demasiado deprisa. Tanto que no me extrañaria que explotase en cualquier momento. Aparto su flequillo de sus ojos llorosos, y seco un par de lagrimas con mis dedos.
Eres lo más jodidamente perfecto que existe.- Digo más para mi que para el. Su llanto aumenta. Va terminar ahogandose. Le tapo la boca lo mas fuerte que puedo.
Basta.- Le grito enfurecido.- Deja de llorar. Solo quiero hacerte feliz.
Enrabiado, hundo mi puño en su estomago. El se encoge como puede, escupiendo sangre. No aguanto más. Le doy la vuelta, y bajo sus boxers de una vez. Veo su cuerpo sacudirse y sudar. Intenta levantarse, le empujo hacia abajo y suelta un fuerte quejido.
¿Qué vas a hacer? - No contesto.- ¿Qué vas a hacer Danny? Joder, joder...No...¡No, joder!
Comienza a hacer movimientos bruscos, intentando librarse de mi a la fuerza, completamente fuera de si. Intenta pegarme. Despues de todo intenta pegarme. A mi. Quiere pegarme. Eso me hace daño. Eso me hace sentir muy mal.
Acaricio su espalda intentando que se relaje, ¿Y qué hace el?
¡No me toques! - Escupe con rabia.- No se te ocurra tocarme...Quitate de encima. Quitate, o te juro...
Se la meto lo más fuerte que puedo. Su voz se rompe, se quiebra. Ni siquiera grita. Solo un leve murmullo escapa de sus labios. Un murmullo indicandome que he destruido todo lo bueno que había en él. Y me alegro. No sucumbiré ante su perfeccion nunca más.
Le envisto violentamente. Haciendole más daño cada vez. Disfrutando viendo como su rostro se corrompe. Como sus ojos van perdiendo su luz. Como es mío. Mío y de nadie más. Esta totalmente a mi merced. Comienzo a reir. Río hasta que termino corriendome dentro de él.
Durante un instante todo se detiene. Dougie apenas respira. Yo no me muevo, no hablo. Durante un instante nada existe. Pero la realidad ataca de golpe. Un escalofrío recorre el cuerpo de Doug y segundos despues comienza a gritar. Da gritos desesperados que hacen que mi alma se despedaze. Intento calmarle, pero no puedo. ¿Qué he echo? Ese no es Dougie, ese no es mi Dougie. Y yo no soy yo. En una noche he sido capaz de aniquilar todo mi mundo.


0 comentarios: