Siento algo recorrerme por dentro. Como un fuego que trepa hasta mi garganta. Mi respiración se corta, y el corazón bombea con rapidez. Puede que sea el echo de haber bebido mas de lo que debería, o el estar conduciendo por una carretera dejada de la mano de dios. O tenerle al lado. O escuchar su suave risa rebotar contra el cristal. O ver como sus ojos se cruzan con los mios amistosamente. O el echo de estar volviéndome completamente loco por un sentimiento que no soy capaz de controlar.
Está sentado a mi lado. Le busco con la mirada. Él me sonrie y me dice que mire a la carretera. Qué es tarde. Qué he bebido. Qué nos la vamos a pegar. Suficiente.
Nos desvio hasta salirnos del asfalto, fuera de las lineas de conducción. Me mira confuso, pero sigue riendo, no deja de reir. Freno y recuesto mi cabeza contra el asiento, cerrando los ojos e intentando mantener la calma. Necesito que la paz vuelva a invadirme. Necesito arrancarme este animal rabioso que gruñe fiero en mi cabeza. Necesito que todo se detenga, por un instante.
– Danny, ¿Qué haces? Vamos, esta no es mi casa...- Canturrea. Le ignoro. Solo quiero que se calle. Qué su molesta voz deje de colarse mis oidos. Silencio. Pero el no está dispuesto a complacerme.
– Dan...Vamos...- Insiste inclinandose levemente hacia mi, en un fallido intento de volver a poner el coche en marcha. Institivamente, mis ojos se abren, y mi puño impacta contra su mandibula.
Se lleva la mano antes de que la sangre comienze a juntarse con su saliva y a descender por su rostro infantil. No sé por que he echo eso. De veras que no. Solo se que su presencia me incomoda muchisimo ahora mismo. Qué solo quiero hacerle daño. Destrozar su preciosa carita de niño. Besar sus labios. Romperle la nariz.
Me cubro la cara con las manos. ¿Qué me está pasando? Quiero hacer daño a Dougie. A mi amigo. Al que no soporto que nadie toque. A mi debilidad. A Dougie. Algo no va bien conmigo, este no soy yo.
– ¿Por que has echo eso? - Me pregunta él con lágrimas en los ojos. Su voz es lenta, pausada. Está mas asustado que enfadado. Quiere una respuesta que ni yo mismo tengo. ¿Por qué lo he echo?
– Cállate.- Le ordeno. Quiero prevenir que esto vaya a mas. Tal vez si me relajo pueda conducir hasta casa sin hacerle ningún daño.
– Eres un imbecil.- Su mano en la puerta. Reacciono rápidamente y bloqueo todas las salidas. No pienso dejar que vaya a ninguna parte. Sus ojos llorosos de nuevo.
– ¿De que va todo esto, joder?
Me desabrocho el cinturón y me siento encima de él. Mirandole con rabia, con odio. El se muerde el labio, y eso los hace aún mas apetecibles. Le beso bruscamente. Después de tanto tiempo le beso. Tantas imagenes revueltas en mi cabeza, tantas escenas dispersas, y resulta ser del modo mas inesperado. Pero aún así, le estoy besando.
Caigo hacia atrás, golpeandome la espalda contra la encimera. Algo cruje. El se suelta su cinturon y estira la mano hasta el control de las puertas. Pero yo no le dejo. Le agarro de los pelos y le llevo hasta los asientos traseros, mientras sus gritos retumban en mi cabeza. Me pongo sobre él y le golpeo con fuerza la cara. Grita. Llora. Pero me es indiferente. La paz esta reinando.
Tiembla debajo de mi. Me hace sentir poderoso. Le tengo completamente dominado. Beso sus labios. El sabor de su sangre y lagrimas me recorre. Tan dulce. Tan, tan tierno. Le desabrocho la camisa boton a boton, muy lentamente. Él intenta apartarme pero no logra nada. No creo que se de cuenta de lo que está pasando. Me daría pena. Pero ahora mismo solo consigue excitarme más. Su torso desnudo entre mis dedos. Lo toco con suavidad. Demasiado perfecto. Clavo mis uñas con fuerza. Sus pies se mueven desesperados.
Arranco su cinturon. Bajo sus pantalones. Mi mano se cuela en sus boxers y coge su miembro caliente. Se retuerce.
– Danny...- Dice entre gemidos ahogados.- Danny, por favor, por favor...No se que he echo, pero lo siento, de verdad...Dejame...Dejame...
Aprieto con fuerza haciendole soltar un grito aterrador. Aprieto más fuerte. No me había dado cuenta hasta ahora pero tengo una sonrisa en los labios. Beso su pecho. Muerdo su cuello. Le toco. Es mío. Puedo hacer con el todo lo que quiera.
Mi mano sobre su corazón. Va demasiado deprisa. Tanto que no me extrañaria que explotase en cualquier momento. Aparto su flequillo de sus ojos llorosos, y seco un par de lagrimas con mis dedos.
– Eres lo más jodidamente perfecto que existe.- Digo más para mi que para el. Su llanto aumenta. Va terminar ahogandose. Le tapo la boca lo mas fuerte que puedo.
– Basta.- Le grito enfurecido.- Deja de llorar. Solo quiero hacerte feliz.
Enrabiado, hundo mi puño en su estomago. El se encoge como puede, escupiendo sangre. No aguanto más. Le doy la vuelta, y bajo sus boxers de una vez. Veo su cuerpo sacudirse y sudar. Intenta levantarse, le empujo hacia abajo y suelta un fuerte quejido.
– ¿Qué vas a hacer? - No contesto.- ¿Qué vas a hacer Danny? Joder, joder...No...¡No, joder!
Comienza a hacer movimientos bruscos, intentando librarse de mi a la fuerza, completamente fuera de si. Intenta pegarme. Despues de todo intenta pegarme. A mi. Quiere pegarme. Eso me hace daño. Eso me hace sentir muy mal.
Acaricio su espalda intentando que se relaje, ¿Y qué hace el?
– ¡No me toques! - Escupe con rabia.- No se te ocurra tocarme...Quitate de encima. Quitate, o te juro...
Se la meto lo más fuerte que puedo. Su voz se rompe, se quiebra. Ni siquiera grita. Solo un leve murmullo escapa de sus labios. Un murmullo indicandome que he destruido todo lo bueno que había en él. Y me alegro. No sucumbiré ante su perfeccion nunca más.
Le envisto violentamente. Haciendole más daño cada vez. Disfrutando viendo como su rostro se corrompe. Como sus ojos van perdiendo su luz. Como es mío. Mío y de nadie más. Esta totalmente a mi merced. Comienzo a reir. Río hasta que termino corriendome dentro de él.
Durante un instante todo se detiene. Dougie apenas respira. Yo no me muevo, no hablo. Durante un instante nada existe. Pero la realidad ataca de golpe. Un escalofrío recorre el cuerpo de Doug y segundos despues comienza a gritar. Da gritos desesperados que hacen que mi alma se despedaze. Intento calmarle, pero no puedo. ¿Qué he echo? Ese no es Dougie, ese no es mi Dougie. Y yo no soy yo. En una noche he sido capaz de aniquilar todo mi mundo.
La feria. El lugar que más odio en la faz de la tierra. No se como me las ingenio para terminar aquí cada año. Bueno, si que lo sé, por el enano.
Él adora todo esto. Desde el circo hasta la casa del terror. Los algodones de azúcar, el tiovivo... Tan solo de pensarlo se me revuelve el estomago. Pensé que este año lograría librarme, que Harry o Tom se dignarían en venir con él por una vez. ¡Qué iluso! Se han escaqueado los primeros, con unas excusas más que pobres. Y yo no puedo negarme a acompañarle. Pone una cara muy triste cuando reniego de hacer algo que me pide. Se que sus ojos solo se nublan para manipularme, que sabe que así saca cualquier cosa de mi...Pero me resulta insoportable verle así de todos modos.
Sentado en un banco, junto a un par de niños que no se están quietos ni un solo momento, le observo llegar con un globo y una manzana de caramelo en la mano. En sus labios se dibuja su sonrisa. Su sonrisa de dientes rectos y pequeños. Su sonrisa de niño. Esa sonrisa tan dulce y que siempre me contagia.
Se deja caer a mi lado con un falso suspiro y apoya su cabeza en mis hombros.
– ¿Quieres?- Dice con la boca llena ofreciéndome la manzana. Yo sacudo la cabeza.- Tu te lo pierdes...
Le observo mientras devora el dulce en cuestión de segundos. No entiendo como mete tan basura en un cuerpo tan pequeño.
– ¿Vamos a la montaña rusa? - Pregunta poniéndose en pie repentinamente.
– No, me marea...
Uno de los niños que tengo al lado ríe.
– Qué pringado...
– Calla, niño...- ¿Hay algo más triste que ser insultado por un niño de no más de cinco años? Dougie saca el labio inferior y abre mucho los ojos. Yo aparto la mirada. Si no le miro no lograra persuadirme. Noto su mano en mi mejilla. Me giro rapidamente. Dougie esta agachado frente a mi con ojos de cordero degollado. Le odio. El muy cabron conoce mis debilidades.
– Esta bien, vamos...- Digo poniendome en pie de mala manera. El ríe y me agarra el brazo.
– Lo cierto es que no quiero ir. Solo queria saber si irias...
– Vete a la mieda Doug. Encima que estoy en esta puta jaula de locos, no me vaciles.
– ¿Te has enfadado...? - Pregunta confuso. ¿Enfadado? No, joder. Yo no puedo enfadarme con el. Es de lo poco que no soporto. Y él lo sabe. Por eso me útiliza como se le antoja. Puto niñato...
Entrelaza sus dedos con los mios. ¿Qué hace? Bajo la mirada hacia nusetras manos y oigo su risa colarse por mis timpanos.
– Te llevaré a un sitio más tranquilo, ¿Vale?
Yo asiento. Asiento aún sin haber escuchado una palabra de lo que ha dicho. Asiento porque mi mente solo puede centrarse en que ha cogido mi mano y en que no quiero que la suelte. ¿Por qué lo ha echo?
Nos mezclamos entre el gentio. Estoy agoviado y empiezo a marearme, pero no me importa. Realmente no tiene importancia. Caminamos hasta las atracciones de crios y los autos de choque, pasamos por el puseto de baratijas y por los juegos de azar. Pasamos por todos ellos hasta dar con la salida. Miro a Dougie sin comprender.
– La verdadera feria...está fuera...- Le oigo decir en un murmullo. No le entiendo, pero tampoco pregunto. Solametne me dejo guiar. Me hace subir por una pequeña campa. Las zarzas rozan mis tobillos y tengo que mirar al suelo para no tropezar. Soy bastante torpe. Doug observa la cautela con la que camino y suelta una risita. Le parece divertido.
Llegamos arriba del todo y Doug suelta mi mano. Por un momento me siento desnudo. Se deja caer en la hierba boca arriba.
– ¿Ves? aquí no hay nadie que nos moleste. Nadie...
Me apoyo junto a el.
– ¿Qué hacemos aquí, Doug?
Me mira a los ojos.
– Danny. ¿Si te besase ahora te lo tomarías como un juego o sentirias algo?
Mi corazón se acelera, y noto como mis manos pierden estabilidad. ¿Doug sabe algo? Cuando hablo, mi voz tiembla.
– ¿Qué...? ¿Tu...?
– Porque no pienso besarte y ser parte de una broma.
Su rostro infantil está mas serio que nunca. ¿Se me ha declarado? ¿Es eso lo que esta haciendo? Dudo. Tal vez si acerco mis labios a los suyos comienze a reir diciendo que solo me tomaba el pelo, no se que hacer. Él se arrima un poco a mi.
– Dime, Danny. Necesito saberlo. Por favor.
No me importa. Voy a besarlo. Necesito hacerlo y si solo estaba jugando con fuego...Bueno, pues le toca quemarse. Agarro su nuca y hago que nuestras bocas choquen. Sus labios son suaves, calientes. Y su lengua se mueve con calma.
Nos apartamos. El sonríe. Y deja escapar el globo que le ha acompañado todo el día. Yo miro al cielo viendo como flota por encima de las nubes, como se aleja de nosotros. Clavo la vista en los grises de Doug.
– ¿Tu te das cuenta de lo que esto significa?
– No se lo que significara para ti. Yo he estado esperando mucho tiempo para poder decirte lo que siento. Demasiado. Me da igual que seas un tio, Danny. Me da igual que se puedan reir, me da igual. Tengo la libertad de hacer lo que quiera. Y lo que quiero eres tu.
– Dougie yo...
– Puedes irte si quieres. Yo solo necesitaba intentarlo...
¿Por qué sigo gastando saliva en conversaciones inutiles? Por muy surrealista que sea todo esto es real. Los sueños que me han atormentado desde hace meses se estan viendo realizados. Y parece que Dougie tambien los ha tenido. Siento como una ola de felicidad embriaga mi cuerpo y solo quiero besarlo, y besarlo, y besarlo... Le tumbo sobre la hierba con cuidado, colocandome pocos centimetros por encima de el. Su cabellera rubia cae a ambos lados de su rostro, dejando via libre a sus facciones. Su pecho se infla y se desinfla. Y a tan poca distancia de el, puedo sentir su corazón. Como bombea con mas fuerza a cada beso. Deslizo mis desdos por su camiseta, y me desago de ella facilmente. Su piel entre mis yemas. El simple roze hace que Dougie se estremezca entre escalofrios. Yo sonrío nervioso a medida que mi mano va bajando más y mas. Mi camiseta cae al suelo.
Dougie posa sus manos heladas sobre mi pecho. Le noto cerca. Mucho. Me siento sobre su entrepierna, mordiendome el labio para no gritar por el roce. Su tacto me pone enfermo. Agacho mi cabeza hasta su cuello y lo muerdo con fuerza, dejando constancia de que he estado ahi. El gime. Y eso hace que todos mis motores se enciendan de una vez.
Torpemente me deshago de su cinturon. Nuestros latidos galopan. Sincronizados.
Sus pantalones caen. Los mios caen. Comienzo a moverme sobre el mientras le propino besos furtivos. Muerdo su labio inferior. El comienza a sollozar. Yo gimo en su oído. El me toca asustado mis partes, estas se excitan más. Cuela una mano por mis boxers y tengo que parar. Me tumbo a su lado y me toco. Dougie me mira sin saber muy bien que hacer. Opta por hacer lo mismo que yo. Comienzo a mover mi mano con rapidez, mientras noto los ojos de Dougie mirarme con deseo. Mi vista se nubla. Llego al extasis. Dougie sigue a mi lado, a lo suyo. Decido ayudarle y cuelo mi mano dentro de sus boxers. Pongo mi mano sobre la suya y la muevo al ritmo de sus latidos. De los mios. De los nuestros. No tarda mucho en venirse, y soltando un profundo gemido de alivio, dejando recostar su cabeza sobre el suelo. Yo beso su nuca con ternura provocando en el una risita. Me mira y me besa en los labios.
– Por favor...- Me dice en un susurro.- Por favor, ahora no hagas como si nada hubiese pasado...Por favor.
Mis manos acarician su lacia cabellera.
– Dougie. Enterate. Has echo que venir a la feria se convierta en el mejor de los planes.
El me abraza y llora. Llora porque esta feliz. Yo le atraigo hacia mi. Y nos quedamos ahi tumbados, mientras en el cielo, el globo se camufla entre las nubes.
Es como si acabase de bajar de una de esas atracciones que te hacen ver la realidad distorsionada. El suelo no deja de moverse, apenas puedo dar un paso. Y todas las figuras con las que me cruzo están borrosas. No soy capaz de reconocer a nadie. A nadie excepto a Danny, claro. Que va igual o incluso peor que yo.
He perdido la cuenta de cuantas cervezas nos hemos tomado, pero es preferible no acordarse. Hemos empezado a beber en su casa, mientras echábamos una partida al pro, y cuando ya estábamos medio puestos, a Danny se le ha ocurrido la genial idea de “salir de caza”. Aunque hasta el momento no ha dado mucho resultado. Las chicas a las que nos acercamos nos miran con lastima o asco. Y no las culpo. Ahora mismo somos los típicos gilipollas borrachos que se acercan donde las tias a decir cuatro bobadas sin parar d de reír. Si ya sabía yo que beber tanto no era buena idea...
Yo me apoyo contra la pared dejando que la música arda mis tímpanos. Danny me mira y pone su dedo indice sobre mis labios.
- Verás...Observa al maestro.- Dice subiéndose el cuello de la camisa. Debería advertirle de que eso es algo completamente ridículo, pero no me perdería el espectáculo por nada del mundo.
Se acerca a un grupo de chicas que bailan sin mucho ímpetu, y se coloca detrás de una agarrándola de la cintura. Está le echa una mirada de odio. Se va a armar... Ella mueve los hombros intentando quitárselo de encima. Él la acerca más y le lame el cuello. Ya está, la ha liado. La chica le pega un codazo en el estomago y en cuanto le aparta le lanza la bebida por la cabeza. Danny se tambalea y suelta su risa estridente. “Perdona, perdona” Le oigo murmurar mientras alza las manos en señal de paz. Vuelve donde mi sonriendo, yo le devuelvo la sonrisa.
- Bien echo, maestro...
- Bah, era una estrecha...
Estira su camiseta llena de vodka, y tras examinarla detenidamente, suelta un quejido.
- Joder tío...Era nueva...
- Gajes del oficio.
- ¿Crees que podrá limpiarse?
- Y yo qué se...
Cierro los ojos. Tengo unas ganas terribles de vomitar y el olor a humo y alcohol no lo mejora en absoluto. Me tapo la boca reprimienndo una nausea.
- Eh, Doug, ¿Estás bien? - Me pregunta Danny poniendo su mano sobre mi hombro. Yo asiento con la cabeza sin apartar la mano. Joder...
- ¿Seguro? Pues tienes una cara de...- No llego a saber de que es lo que tengo cara porque salgo corriendo en dirección al baño. No tengo ni la mas mínima idea de donde está pero sino lo encuentro rápido...Me choco contra un tío el doble de grande que yo que me mira amenazante. Le ignoro. Sé que si no me largo pronto vomitaré encima de el y eso me asegurara al menos un par de huesos rotos. Danny aparece por detrás y me agarra del brazo.
- Anda, ya te llevo yo, que tu vas a acabar haciendo que nos maten...Si es que no se te puede dejar beber.
Dejo que me llevé, con mi mano aún cubriéndome la boca. No se cuanto tiempo más voy a aguantar. Intento respirar con calma pero no sirve de nada. Vamos, vamos vamos...
- Venga pasa...- Dice Danny abriéndome una de las cabinas del baño. Yo no lo pienso dos veces y me dejo caer de rodillas. Tengo la sensación de que he echado todas mis tripas por el retrete. Sin embargo ahora me siento mucho mejor, ni siquiera estoy mareado. Me limpio la boca con el papel higienico, y salgo fuera.
- Esta mierda no sale...
Danny tiene el torso desnudo y está mojando su camiseta en una de las pilas del baño. Observo su espalda. Debe de ser la personas con más pecas de la historia. Sin contar a los pelirrojos, claro. Ellos podrían formar una raza aparte. Apoyo las manos sobre sus y pongo cara de pena. Él mira mi reflejo y pone los ojos en blanco.
- No me mires así, no es culpa mía que no sepas beber...
- ¡Jo! Es qué...
- Es qué eres un debilucho. Hasta Tom lo dice...
Aparto mis manos de él y me cruzo de brazos haciéndome el ofendido. Él dice algo entre dientes, algo como un “por el amor de dios” y se gira hacia mi. Sosteniéndome las mejillas entre sus manos.
- Deja de hacer monerías.- Dice mirándome a los ojos. Los tiene completamente azules. Trago saliva.
- Yo no hago monerías. Eso es de animales y de tías...Yo soy un hombre.
- Dougie.- Dice totalmente serio.- No te engañes. Tu no eres un hombre. Eres un niño mono.
Intento zafarme de sus manos pero él no me deja. Ahora si que me ha cabreado. Yo no soy ningún niño.
- Vete a la mierda, Danny. - Le digo en un arranque de bordería. El me agarra de los brazos y me atrae hacia el. Me hace daño.
- No te piques Dougie, me gustan los niños monos...- Y antes de que pueda replicarle se acerca mucho a mi, rozando nuestros labios. Yo me quedo sin saber muy bien que hacer. Tampoco estoy en posición para pensar mucho lo que hago. Se separa de mi. Le miro interrogante.
- Danny, ¿Qué...?
- Joder, tío, sabes a vomito.
Mi cara no puede expresar mayor perplejidad. ¿Este para que me besa? Vuelve a meter las manos bajo el grifo frotando con fuerza la mancha de alcohol. Me muerdo el labio.
- Dan, ¿Ha que ha venido eso?
- ¿Qué pasa? ¿Te ha gustado?
Niego con la cabeza. ¿Me ha gustado? No se, puede que un poco. Evidentemente no lo voy a reconocer. El deja la camiseta y me mira incrédulo.
- ¿No te ha gustado? Venga ya...Eso es imposible.
- ¿Qué pasa? - Pregunto yo nervioso.- Ni que fuese raro que no me gustase el beso de otro tío...
- No. Lo que es raro es qué no te guste un beso mío.
- Pues no me ha gustado...- Digo en un murmullo.
El cierra el grifo y da un paso hacia mi. Yo retrocedo hasta chocar contra la pared. El va acortando distancias, hasta quedar a unos pocos centímetros de mi figura. Sus ojos fijos en mis labios. Mi corazón latiendo a mil por hora.
- ¿Seguro que no te ha gustado? - Susurra en mi oído. Tengo que morderme la lengua para no gemir. Yo vuelvo a sacudir la cabeza. El sonríe. Su boca a pocos milímetros de la mía. Noto su aliento colarse por mi garganta.- ¿Seguro Doug?
- No me ha gustado...- Mi voz es apenas un aullido. Intentos desesperados por no soltar sonidos placenteros. Él esboza una sonrisa de lado y alza las cejas.
- Qué pena...Porque a mi si que me ha gustado.
Cuela su lengua en mi boca y comienza a jugar con la mía. Se aprieta contra mi. Noto como se va excitando, y el tacto de sus partes con las mías hacen que mi vista se nuble.
- De verdad que es una pena que no te haya gustado.- Dice apartándose y volviendo hacia la pila. Yo le miro suplicante, pero él me ignora.
- D-Danny...- Gimo. Y me gustaría añadir un “No se te ocurra dejarme aquí así”, pero decido omitir está parte. El ríe dándose por satisfecho.
- Ya sabía yo que estabas loco por mi...
Pone su mano sobre mi nuca haciendo que mi cuerpo empiece a temblar. Yo recorro su pecho con mis dedos. Pecas. Piel. Pecas. Piel. Me hipnotiza. El me coge de la barbilla y me obliga a mirarlo a los ojos. Luego vuelve a besarme. Pero esta vez de una manera dulce. Apenas roza mis labios. Y eso hace que me vuelva aún más loco. Aferra mi mano y me arrastra hasta una de las cabinas del baño. Tiene una mano muy grande. Una mano enorme. Podría hacer muchas cosas con sus manos...
Me mete dentro y cierra la puerta con pestillo.
Estoy encerrado. Encerrado en menos de dos metros cuadrados con Danny. Le miro de arriba abajo. Aún no se como no me he lanzado directamente a su yugular. El me empuja contra la pared con fuerza y baja su mano hasta mis partes. Creo que me va a explotar el pantalón. Aprieta tanto que duele. Gimo. Creo que voy a desmayarme aquí mismo.
- Danny...Tu camiseta...la...la has dejado fuera...- Le recuerdo pronunciando lo mejor que puedo.
- ¿Y a quien coño le importa la camiseta? Tu vas a acabar sin ella de todos modos.
Vuelve a besarme empujándome con fuerza hacia él mientras sus manos se deslizan por mi espalda. Se aparta y niega con la cabeza.
- A tomar por culo...- Le escucho decir mirando mi pecho.
Tira de mi camiseta con fuerza, prácticamente arrancándola y se relame al verme así. Mi corazón y lo que no es mi corazón están apunto de estallar. Él se agacha lamiendo mi pecho. Pasando por mi tatuaje, rodeando los pezones. Joder, me va a matar....
Llega a la altura de mi pantalón y comienza a desabrochármelo con rabia.
- Esto también sobra, joder....
Lo hace de manera torpe. Yo soy incapaz de pronunciar palabra. El se deshace de ellos lo mas rápido que puede y sonríe. Me muerde el cuello y cuela una mano por debajo de mis boxers. El simple tacto hace que me ponga a cien. O a mil. Vuelve hasta mi oído y con la voz mas sensual que he escuchado nunca me susurra.
- Y ahora, enano, voy a hacer que veas las estrellas.
Y lo hace. El muy cabrón lo hace. Empieza a mover la mano con rapidez. Yo clavo mis uñas en la pared, desgarrándomelas. De mis labios escapan cosas inconexas, palabras sin sentido, y muchos, muchos “Danny”s. No aguanto mucho y me vengo enseguida en su mano. El suelta una carcajada y me abraza mientras yo suspiro aliviado.
- Ahora me toca a mi...- Canturrea.
Se baja los pantalones como puede y me da la vuelta. Yo estoy apunto de gritarle que no lo haga, pero en el fondo...es lo justo. Estoy acojonado. Las piernas me tiemblan. Incluso tengo ganas de llorar. El acaricia mi espalda y hace que un escalofrío me recorra.
- No te haré daño., ¿Vale? - Me dice con dulzura. Yo asiento.
Hunde su barbilla en mi hombro, y le oigo sollozar mientras la mete lentamente en mi. Aprieto los dientes para no gritar. Joder. Y una polla qué no me iba a hacer daño.
- Relájate...Es por qué estas tenso. Vamos...
Seguro que no opinaría lo mismo si las cosas fuesen a la inversa. Dios mío. Qué lo estoy haciendo con Danny. Con Danny. Oh, joder... El empieza con un vaivén lento, pero enseguida va cogiendo velocidad. Su respiración entrecortada atraviesa mis oídos y hace que mi lívido vuelva a aflorar. El dolor se va convirtiendo en placer, algo que nunca pensé que fuese a ocurrir, y rezo para que este momento no termine nunca.
- Te quiero niño mono...- Le oigo decirme entre gemidos. Yo sonrío. Sonrío porque Danny me quiere y me lo ha dicho. Y porque aunque yo también le quiero, no se lo pienso decir. Se viene dentro de mi, y sale poniéndose los boxers y desplomándose en el suelo. Respira con dificultad. Yo, todavía de pie, me giro para mirarle.
- Lo cierto es que te había mentido.- Le digo.- El beso me gusto desde el principio.