Tranny

Llegué tarde a casa aquella noche. O tal vez demasiado pronto. Todo depende de la perspectiva con la que se mire. Solo se que no era de noche ni de día, y que el gélido viento había conseguido congelar mis venas. Entre en casa haciendo el mínimo ruido posible. Aún habiendo salido de fiesta, apenas había bebido, y era plenamente consciente de mis actos. Y consciente de que si despertaba a Tom, se pasaría gruñendo el resto de la semana.
El calor que se respiraba dentro era acogedor. Me alegró enormemente comprobar que no se habían olvidado de encender los radiadores. Me quité los guantes suspirando, dejando que el vaho escapase de mis labios y sonreí. Sonreí aunque nadie pudiese verme. Siempre es bueno tener un hogar en el que refugiarte del mal tiempo.
Me deshice de los zapatos, colocándolos junto a las escaleras. La madera era frágil, y chirriaba. De puntillas y apoyado contra la pared, llegué hasta el piso de arriba. Pude escuchar los sonoros ronquidos de Harry, y no dudé en cerrar del todo su habitación. Quería dormir lo poco que quedaba de noche.
Ya había puesto la mano sobre el pomo de mi cuarto, cuando escuche voces provenientes de la habitación de Dougie. Me acerque con sigilo y apoye la oreja en la puerta. Estaba cantando. Me aparté y entreabrí la puerta, curioso. Tenía una de mis guitarras acústicas entre las manos, y sentado sobre la cama, cantaba a la vez que escribía algo en un cuaderno. No pude evitar soltar una risita. Él se giro y dejo caer la guitarra a causa susto. Yo abrí mucho los ojos, por miedo a que pudiese haber despertado al resto, y entré cerrando la puerta tras de mi.
- Ten mas cuidado...- Le dije en un susurro. Él me echo una mirada de odio mientras recogía el instrumento del suelo. Estaba nervioso. Eso me gustaba.- ¿Qué haces enano? ¿Qué cantas? ¿Mi guitarra?
Él la puso detrás de los cojines. Su piel pálida empezaba a adquirir un color rosado. Estaba avergonzado. ¿No es adorable? Siempre me ha echo mucha gracia que sea tan tímido, le da un toque entrañable. Me senté a su lado y le observe por el rabillo del ojo. Él estaba plenamente concentrado mirando sus uñas.
- ¿Estabas escribiendo una canción? ¿A estas horas? - Le pregunte bajito.
- No. - Mintió.
- Vamos, Doug, que te he escuchado. No hay de que avergonzarse...¿Por qué no lo haces de día como todo el mundo?
No respondió. Yo fijé la vista en el cuaderno que yacía a su lado, y sin que le diera tiempo a replicar se lo arrebaté. Empezó a protestar, intentando recuperarlo, pero yo era mas alto y mas fuerte que el. No tenía nada que hacer contra a mi. Puso cara de pena. Yo sonreí y me apoye contra la cabecera de la cama.
- Anne Boleyn she kept a tin, which all her hopes and dreams were in, she plans to run away with him, forever...- Leí con voz sensual solo para incordiarlo. Él me arranco el cuaderno de las manos haciendo pucheros.
- En serio, Danny, vale ya...
- ¡Pero si está bien! Cántamela
El me miró como si le hubiese propuesto algo totalmente surrealista.
- ¡No!
- ¿Por qué no? Si la estabas cantando ahora mismo...No me jodas, enano.
- Si, pero hace un momento tu no estabas aquí...
-¿Te da vergüenza cantarla delante de mi? ¡Pero si somos amigos!
Torció el morro, negándose a negociar. Me acerque mucho a él, arrodillándome sobre la cama.
- Vamos...Cántamela...por favor...- Le susurre en el oído. Dougie empezó a temblar y se apartó de mi cogiendo la guitarra. Iba a tocarla únicamente porque no soportaba que estuviese tan cerca de él. Previsible. Su voz salió de sus labios, temblorosa, sin mirarme ni una sola vez. Sonaba dulce, más de lo habitual. La verdad es que tiene voz de niño, al igual que su cara. Sus facciones son suaves e incluso femeninas. Dan ganas de abrazarlo continuamente. Terminó y se quedo quieto, como paralizado.
- Me gusta mucho, Doug. ¿De que habla?
El se mordió el labio y soltó un murmullo. Algo parecido a “nada”. Evidentemente no me lo creí. Dougie nunca quería contarme nada de lo que pasaba por su cabeza. Eso me daba algo de rabia. Eramos amigos. Podía contármelo, y después de tanto tiempo parecía que seguía sin confiar en mi. Yo le agarre del brazo, con intención de insitir. El se solto violetantamente, dejandome completamente anonadadado.
- ¿Dougie? - Pregunte sorprendido. El agacho la cabeza, y noté como unas lagrimas comenzaban amontonarse en sus ojos grises. - Dougie, ¿Qué pasa?
Estaba comenzando a asustarme. Doug era bastante sensible, pero de ahi a ponerse a llorar sin pleno aviso...Pase mi brazo por sus hombros pero el me empujo con más fuerza de la que recordaba que tenía. Yo observaba la escena como si fuese un sueño. Estaba muy raro.
- Vete...- Dijo el aguantando un sollozo.
- ¿Qué me vaya?¿Pero a ti que coño te ha dado?
- Vete, joder...¡Vete! - Gritó poniendose en pie y tirando de mi. Yo le aprisione las muñecas y le empujé contra la pared. Él movía los pies frustrado, intentando escapar. Me dio mucha lastima. Pero no podía dejarle ahi así.
- Doug...¿Qué ha pasado?
- ¡Nada!
- ¿No vas a contarmelo? ¿No confías en mi? - Le dije dolido.
- Vete...
- ¿Por qué? ¿Por qué quieres que me vaya?
- ¡Porque no soporto tenerte cerca! - Grito rompiendo a llorar. Recuerdo que eso fue como si me hubiesen arrojado un balde de agua helada por la cabeza. Le solté asintiendo con la cabeza.
- No, no me refiero a eso...Danny...- Murmuro el mordiendose el labio.
- ¿Y a que coño te refieres?
Se acerco a mi tambaleandose y posó lentamente sus labios contra los míos, mientras las lagrimas seguian descendiendo. Se apartó y miró con terror mi cara de piedra. ¿Qué significaba aquello?
- ¿Y esto? - Pregunte sin entender nada en absoluto. Se encogio de hombros.
- Por eso no soporto tenerte cerca.
- Espera, espera...¿Quieres decir qué...?
- Estoy enamorado...de ti...- Su voz era cada vez mas inaudible.
Yo no salía de mi asombro. No podía estar hablando en serio. Sin embargo... Di un par de pasos aniquilando la distancia que había entre nosotros y le atraje hacia mi. Colocando una mano en su mejilla y acariciandola levemente, secando sus lagrimas. Vaje la vista hasta sus labios, temblaban intentando mantenerse en calma. No se por qué, pero tenía unas ganas irrefrenables de besarlo. Tal vez fue por lo que acaba de decir, o por algo que siempre estuvo ahi, pero necesitaba besarlo. Y lo hice. Le bese. Y le volví a besar. Hasta que los fuertes latidos de su corazón apaciguaron la marcha. Hasta que aquella escena tan extraña adquirió normalidad. Hasta que desapareció la habitación y nuestros cuerpos.
Le quite la camiseta con lentitud. Él se dejo. Mis dedos acariciaron cada centimetro de su piel, con calma, sin prisas. Disfrutando cada vez que su cuerpo se estremecia en un escalofria. Ríendo cada vez que le veía aguantar una sonrisa. Era imposible no quererlo. Era la cosa mas jodidamente mona del mundo. Le empujé sobre la cama, abrazandole, y dandole un pequeño mordisco en la oreja, murmuré “Mejor dejamos la canción para mañana...Ahora tienes que descansar”. El cerró los ojos y susurro un “te quiero” en sueños.
Es bueno tener un hogar.

Animal

Siento algo recorrerme por dentro. Como un fuego que trepa hasta mi garganta. Mi respiración se corta, y el corazón bombea con rapidez. Puede que sea el echo de haber bebido mas de lo que debería, o el estar conduciendo por una carretera dejada de la mano de dios. O tenerle al lado. O escuchar su suave risa rebotar contra el cristal. O ver como sus ojos se cruzan con los mios amistosamente. O el echo de estar volviéndome completamente loco por un sentimiento que no soy capaz de controlar.
Está sentado a mi lado. Le busco con la mirada. Él me sonrie y me dice que mire a la carretera. Qué es tarde. Qué he bebido. Qué nos la vamos a pegar. Suficiente.
Nos desvio hasta salirnos del asfalto, fuera de las lineas de conducción. Me mira confuso, pero sigue riendo, no deja de reir. Freno y recuesto mi cabeza contra el asiento, cerrando los ojos e intentando mantener la calma. Necesito que la paz vuelva a invadirme. Necesito arrancarme este animal rabioso que gruñe fiero en mi cabeza. Necesito que todo se detenga, por un instante.
Danny, ¿Qué haces? Vamos, esta no es mi casa...- Canturrea. Le ignoro. Solo quiero que se calle. Qué su molesta voz deje de colarse mis oidos. Silencio. Pero el no está dispuesto a complacerme.
Dan...Vamos...- Insiste inclinandose levemente hacia mi, en un fallido intento de volver a poner el coche en marcha. Institivamente, mis ojos se abren, y mi puño impacta contra su mandibula.
Se lleva la mano antes de que la sangre comienze a juntarse con su saliva y a descender por su rostro infantil. No sé por que he echo eso. De veras que no. Solo se que su presencia me incomoda muchisimo ahora mismo. Qué solo quiero hacerle daño. Destrozar su preciosa carita de niño. Besar sus labios. Romperle la nariz.
Me cubro la cara con las manos. ¿Qué me está pasando? Quiero hacer daño a Dougie. A mi amigo. Al que no soporto que nadie toque. A mi debilidad. A Dougie. Algo no va bien conmigo, este no soy yo.
¿Por que has echo eso? - Me pregunta él con lágrimas en los ojos. Su voz es lenta, pausada. Está mas asustado que enfadado. Quiere una respuesta que ni yo mismo tengo. ¿Por qué lo he echo?
Cállate.- Le ordeno. Quiero prevenir que esto vaya a mas. Tal vez si me relajo pueda conducir hasta casa sin hacerle ningún daño.
Eres un imbecil.- Su mano en la puerta. Reacciono rápidamente y bloqueo todas las salidas. No pienso dejar que vaya a ninguna parte. Sus ojos llorosos de nuevo.
¿De que va todo esto, joder?
Me desabrocho el cinturón y me siento encima de él. Mirandole con rabia, con odio. El se muerde el labio, y eso los hace aún mas apetecibles. Le beso bruscamente. Después de tanto tiempo le beso. Tantas imagenes revueltas en mi cabeza, tantas escenas dispersas, y resulta ser del modo mas inesperado. Pero aún así, le estoy besando.
Caigo hacia atrás, golpeandome la espalda contra la encimera. Algo cruje. El se suelta su cinturon y estira la mano hasta el control de las puertas. Pero yo no le dejo. Le agarro de los pelos y le llevo hasta los asientos traseros, mientras sus gritos retumban en mi cabeza. Me pongo sobre él y le golpeo con fuerza la cara. Grita. Llora. Pero me es indiferente. La paz esta reinando.
Tiembla debajo de mi. Me hace sentir poderoso. Le tengo completamente dominado. Beso sus labios. El sabor de su sangre y lagrimas me recorre. Tan dulce. Tan, tan tierno. Le desabrocho la camisa boton a boton, muy lentamente. Él intenta apartarme pero no logra nada. No creo que se de cuenta de lo que está pasando. Me daría pena. Pero ahora mismo solo consigue excitarme más. Su torso desnudo entre mis dedos. Lo toco con suavidad. Demasiado perfecto. Clavo mis uñas con fuerza. Sus pies se mueven desesperados.
Arranco su cinturon. Bajo sus pantalones. Mi mano se cuela en sus boxers y coge su miembro caliente. Se retuerce.
Danny...- Dice entre gemidos ahogados.- Danny, por favor, por favor...No se que he echo, pero lo siento, de verdad...Dejame...Dejame...
Aprieto con fuerza haciendole soltar un grito aterrador. Aprieto más fuerte. No me había dado cuenta hasta ahora pero tengo una sonrisa en los labios. Beso su pecho. Muerdo su cuello. Le toco. Es mío. Puedo hacer con el todo lo que quiera.
Mi mano sobre su corazón. Va demasiado deprisa. Tanto que no me extrañaria que explotase en cualquier momento. Aparto su flequillo de sus ojos llorosos, y seco un par de lagrimas con mis dedos.
Eres lo más jodidamente perfecto que existe.- Digo más para mi que para el. Su llanto aumenta. Va terminar ahogandose. Le tapo la boca lo mas fuerte que puedo.
Basta.- Le grito enfurecido.- Deja de llorar. Solo quiero hacerte feliz.
Enrabiado, hundo mi puño en su estomago. El se encoge como puede, escupiendo sangre. No aguanto más. Le doy la vuelta, y bajo sus boxers de una vez. Veo su cuerpo sacudirse y sudar. Intenta levantarse, le empujo hacia abajo y suelta un fuerte quejido.
¿Qué vas a hacer? - No contesto.- ¿Qué vas a hacer Danny? Joder, joder...No...¡No, joder!
Comienza a hacer movimientos bruscos, intentando librarse de mi a la fuerza, completamente fuera de si. Intenta pegarme. Despues de todo intenta pegarme. A mi. Quiere pegarme. Eso me hace daño. Eso me hace sentir muy mal.
Acaricio su espalda intentando que se relaje, ¿Y qué hace el?
¡No me toques! - Escupe con rabia.- No se te ocurra tocarme...Quitate de encima. Quitate, o te juro...
Se la meto lo más fuerte que puedo. Su voz se rompe, se quiebra. Ni siquiera grita. Solo un leve murmullo escapa de sus labios. Un murmullo indicandome que he destruido todo lo bueno que había en él. Y me alegro. No sucumbiré ante su perfeccion nunca más.
Le envisto violentamente. Haciendole más daño cada vez. Disfrutando viendo como su rostro se corrompe. Como sus ojos van perdiendo su luz. Como es mío. Mío y de nadie más. Esta totalmente a mi merced. Comienzo a reir. Río hasta que termino corriendome dentro de él.
Durante un instante todo se detiene. Dougie apenas respira. Yo no me muevo, no hablo. Durante un instante nada existe. Pero la realidad ataca de golpe. Un escalofrío recorre el cuerpo de Doug y segundos despues comienza a gritar. Da gritos desesperados que hacen que mi alma se despedaze. Intento calmarle, pero no puedo. ¿Qué he echo? Ese no es Dougie, ese no es mi Dougie. Y yo no soy yo. En una noche he sido capaz de aniquilar todo mi mundo.


Globo

La feria. El lugar que más odio en la faz de la tierra. No se como me las ingenio para terminar aquí cada año. Bueno, si que lo sé, por el enano.
Él adora todo esto. Desde el circo hasta la casa del terror. Los algodones de azúcar, el tiovivo... Tan solo de pensarlo se me revuelve el estomago. Pensé que este año lograría librarme, que Harry o Tom se dignarían en venir con él por una vez. ¡Qué iluso! Se han escaqueado los primeros, con unas excusas más que pobres. Y yo no puedo negarme a acompañarle. Pone una cara muy triste cuando reniego de hacer algo que me pide. Se que sus ojos solo se nublan para manipularme, que sabe que así saca cualquier cosa de mi...Pero me resulta insoportable verle así de todos modos.
Sentado en un banco, junto a un par de niños que no se están quietos ni un solo momento, le observo llegar con un globo y una manzana de caramelo en la mano. En sus labios se dibuja su sonrisa. Su sonrisa de dientes rectos y pequeños. Su sonrisa de niño. Esa sonrisa tan dulce y que siempre me contagia.
Se deja caer a mi lado con un falso suspiro y apoya su cabeza en mis hombros.
¿Quieres?- Dice con la boca llena ofreciéndome la manzana. Yo sacudo la cabeza.- Tu te lo pierdes...
Le observo mientras devora el dulce en cuestión de segundos. No entiendo como mete tan basura en un cuerpo tan pequeño.
¿Vamos a la montaña rusa? - Pregunta poniéndose en pie repentinamente.
No, me marea...
Uno de los niños que tengo al lado ríe.
Qué pringado...
Calla, niño...- ¿Hay algo más triste que ser insultado por un niño de no más de cinco años? Dougie saca el labio inferior y abre mucho los ojos. Yo aparto la mirada. Si no le miro no lograra persuadirme. Noto su mano en mi mejilla. Me giro rapidamente. Dougie esta agachado frente a mi con ojos de cordero degollado. Le odio. El muy cabron conoce mis debilidades.
Esta bien, vamos...- Digo poniendome en pie de mala manera. El ríe y me agarra el brazo.
Lo cierto es que no quiero ir. Solo queria saber si irias...
Vete a la mieda Doug. Encima que estoy en esta puta jaula de locos, no me vaciles.
¿Te has enfadado...? - Pregunta confuso. ¿Enfadado? No, joder. Yo no puedo enfadarme con el. Es de lo poco que no soporto. Y él lo sabe. Por eso me útiliza como se le antoja. Puto niñato...
Entrelaza sus dedos con los mios. ¿Qué hace? Bajo la mirada hacia nusetras manos y oigo su risa colarse por mis timpanos.
Te llevaré a un sitio más tranquilo, ¿Vale?
Yo asiento. Asiento aún sin haber escuchado una palabra de lo que ha dicho. Asiento porque mi mente solo puede centrarse en que ha cogido mi mano y en que no quiero que la suelte. ¿Por qué lo ha echo?
Nos mezclamos entre el gentio. Estoy agoviado y empiezo a marearme, pero no me importa. Realmente no tiene importancia. Caminamos hasta las atracciones de crios y los autos de choque, pasamos por el puseto de baratijas y por los juegos de azar. Pasamos por todos ellos hasta dar con la salida. Miro a Dougie sin comprender.
La verdadera feria...está fuera...- Le oigo decir en un murmullo. No le entiendo, pero tampoco pregunto. Solametne me dejo guiar. Me hace subir por una pequeña campa. Las zarzas rozan mis tobillos y tengo que mirar al suelo para no tropezar. Soy bastante torpe. Doug observa la cautela con la que camino y suelta una risita. Le parece divertido.
Llegamos arriba del todo y Doug suelta mi mano. Por un momento me siento desnudo. Se deja caer en la hierba boca arriba.
¿Ves? aquí no hay nadie que nos moleste. Nadie...
Me apoyo junto a el.
¿Qué hacemos aquí, Doug?
Me mira a los ojos.
Danny. ¿Si te besase ahora te lo tomarías como un juego o sentirias algo?
Mi corazón se acelera, y noto como mis manos pierden estabilidad. ¿Doug sabe algo? Cuando hablo, mi voz tiembla.
¿Qué...? ¿Tu...?
Porque no pienso besarte y ser parte de una broma.
Su rostro infantil está mas serio que nunca. ¿Se me ha declarado? ¿Es eso lo que esta haciendo? Dudo. Tal vez si acerco mis labios a los suyos comienze a reir diciendo que solo me tomaba el pelo, no se que hacer. Él se arrima un poco a mi.
Dime, Danny. Necesito saberlo. Por favor.
No me importa. Voy a besarlo. Necesito hacerlo y si solo estaba jugando con fuego...Bueno, pues le toca quemarse. Agarro su nuca y hago que nuestras bocas choquen. Sus labios son suaves, calientes. Y su lengua se mueve con calma.
Nos apartamos. El sonríe. Y deja escapar el globo que le ha acompañado todo el día. Yo miro al cielo viendo como flota por encima de las nubes, como se aleja de nosotros. Clavo la vista en los grises de Doug.
¿Tu te das cuenta de lo que esto significa?
No se lo que significara para ti. Yo he estado esperando mucho tiempo para poder decirte lo que siento. Demasiado. Me da igual que seas un tio, Danny. Me da igual que se puedan reir, me da igual. Tengo la libertad de hacer lo que quiera. Y lo que quiero eres tu.
Dougie yo...
Puedes irte si quieres. Yo solo necesitaba intentarlo...
¿Por qué sigo gastando saliva en conversaciones inutiles? Por muy surrealista que sea todo esto es real. Los sueños que me han atormentado desde hace meses se estan viendo realizados. Y parece que Dougie tambien los ha tenido. Siento como una ola de felicidad embriaga mi cuerpo y solo quiero besarlo, y besarlo, y besarlo... Le tumbo sobre la hierba con cuidado, colocandome pocos centimetros por encima de el. Su cabellera rubia cae a ambos lados de su rostro, dejando via libre a sus facciones. Su pecho se infla y se desinfla. Y a tan poca distancia de el, puedo sentir su corazón. Como bombea con mas fuerza a cada beso. Deslizo mis desdos por su camiseta, y me desago de ella facilmente. Su piel entre mis yemas. El simple roze hace que Dougie se estremezca entre escalofrios. Yo sonrío nervioso a medida que mi mano va bajando más y mas. Mi camiseta cae al suelo.
Dougie posa sus manos heladas sobre mi pecho. Le noto cerca. Mucho. Me siento sobre su entrepierna, mordiendome el labio para no gritar por el roce. Su tacto me pone enfermo. Agacho mi cabeza hasta su cuello y lo muerdo con fuerza, dejando constancia de que he estado ahi. El gime. Y eso hace que todos mis motores se enciendan de una vez.
Torpemente me deshago de su cinturon. Nuestros latidos galopan. Sincronizados.
Sus pantalones caen. Los mios caen. Comienzo a moverme sobre el mientras le propino besos furtivos. Muerdo su labio inferior. El comienza a sollozar. Yo gimo en su oído. El me toca asustado mis partes, estas se excitan más. Cuela una mano por mis boxers y tengo que parar. Me tumbo a su lado y me toco. Dougie me mira sin saber muy bien que hacer. Opta por hacer lo mismo que yo. Comienzo a mover mi mano con rapidez, mientras noto los ojos de Dougie mirarme con deseo. Mi vista se nubla. Llego al extasis. Dougie sigue a mi lado, a lo suyo. Decido ayudarle y cuelo mi mano dentro de sus boxers. Pongo mi mano sobre la suya y la muevo al ritmo de sus latidos. De los mios. De los nuestros. No tarda mucho en venirse, y soltando un profundo gemido de alivio, dejando recostar su cabeza sobre el suelo. Yo beso su nuca con ternura provocando en el una risita. Me mira y me besa en los labios.
Por favor...- Me dice en un susurro.- Por favor, ahora no hagas como si nada hubiese pasado...Por favor.
Mis manos acarician su lacia cabellera.
Dougie. Enterate. Has echo que venir a la feria se convierta en el mejor de los planes.
El me abraza y llora. Llora porque esta feliz. Yo le atraigo hacia mi. Y nos quedamos ahi tumbados, mientras en el cielo, el globo se camufla entre las nubes.


Im the master

Sentado sobre la mesa de la cocina, observo a Danny mover ritmicamente la escoba mientras me dirige miradas fulminantes. Yo tengo una sonrisa de oreja a oreja. Ver a Danny haciendo tareas del hogar es con mucho lo mejor que se le puede pedir a un día lluvioso. Normalmente suele escabuirse, poniendo cualquier excusa hasta que se salta su turno. Pero esta semana le toca a él. Y voy a estar riendome de su arte “don limpio” toda ella. 
- Dougie, en serio...¡Largo! - Me ladra. Yo suelto una risa mientras balanceo las piernas.
- Te has dejado un poco en esa esquina, Dan...
El empuña el mango de la escoba y se acerca con ella hacia mi amenazante. Yo levanto las manos en señal de paz.
- Vale, vale...Pero sigues dejandote un poco ahi...
Resopla intentando contenerse, y limpia las migas de donde yo le he indicado, luego se vuelve hacía a mi y esboza una sonrisa demasiado cinica.
- ¿Ya esta contento el niño? - Pregunta con sarcasmo
Yo pongo coloco mi mano en mi barbilla,  fingiendo un estado pensativo.
- Bueno...Podrías mejorar...Pero no esta mal para ti, campeon.
- No me obliges a hacerte llorar...- Murmura él siguiendo con su trabajo. Una ha terminado de llevar toda la mierda al recogedor se deshace de ella en el cubo de la basura, sacudiendose las manos con cara de asco.
- No sé por qué tengo que limpiar yo, si seguro que la mitad lo has tirado tu...
- ¡Oye! - Protesto.- Eso es mentira. Yo no mancho nada.
Alza las cejas divertido.
- Por favor Dougie. Eres como un niño pequeño que lo mancha todo. Estamos apunto de poner un telar para que no manosees los cristales...
- ¡Qué te jodan!
- ¿Quieres que te joda yo a ti? - Dice sonriendo de medio lado. Mis mejillas se encienden y agacho la cabeza.
- Vete a la mierda...
El se acerca hacía mi y me levanta la barbilla con sus dedos obligandome a mirarle. Ríe.
- ¿Pero qué es esto? ¿Te has puesto rojo?
- Bah, dejame en paz.- Digo librandome de su mano. El sigue mirandome risueño. Vaya idiota.
- ¿Te gustaría que lo hiciera Doug? ¿Te va eso?
Aprieto los puños. Quiere darme donde duele, y lo está consiguiendo. No es mas que un niñato que no sabe perder. Como yo me he metido con el por barrer la cocina él ya tiene que quedar por encima, humillandome. Sacudo la cabeza.
- Eres un gilipollas, Danny.
Él me agarra del brazo y me tira de la mesa, yo suelto un quejido, pero el no tarda en levantarme y acercarme a el. Le miró desde abajo. La verdad es que sus ojos impresionan. Intento zafarme pero no puedo. Él se acerca a mi oído.
- Dime...¿Nunca has deseado que lo hiciera? ¿Nunca has pensado en mi cuando estabas con una tía, eh?
Los ojos se me empiezan a llenar de lagrimas. No porque esté apretando demasiado mi muñeca, sino porque todo lo que  sale de sus labios es cierto. Él lo sabe y lo está utilizando para hacerme daño. Le odio.
- Eres un hijo de puta...- Escupo con rabia.
Sonrie de manera maliciosa.
- Te dije que no me obligases a hacerte llorar. No te rías de mi, no lo soporto. ¿Te enteras?
Me suelta violetamente haciendo que mi espalda golpee contra el bordillo de la mesa. Yo froto los ojos, secando las pocas lagrimas que han logrado escapar y me agarro la muñeca dolorida.
- La diferencia, es que yo te estaba gastando una broma. Tu, sin embargo solo quieres destrozarme.
- No te pongas en plan princesita, ¿Eh? No hay cosa que me guste menos...
- ¿Y qué coño te gusta a ti? Porque lo que has dicho de mi estaba completamente fuera de lugar.
Se muerde el labio y asiente con una sonrisa entre los labios.
- ¿Me vas a decir que es mentira? Por favor...He visto como me miras. Sé lo que piensas realmente de mi. Todos lo saben.
- ¿Todos saben que pienso que eres un cabrón?
- No. Todos saben que venderías tu alma por uno solo de mis besos.
- Eso es mentira...- Digo sin mucha seguridad. Él da un fuerte golpe con las manos sobre la mesa, a ambos lados de mi cuerpo y pone su boca a un par de centimetros de la mia. Despega los labios dejando escapar su aliento. Yo lo atrapo con mi propia respiración, mientras el corazón me empieza a latir mas rápido de lo que me gustaría. El roza su nariz con la mia.
- ¿Si? ¿Es mentira? - Pregunta en un leve murmullo. Yo trago saliva y asiento nervioso.- No te lo crees ni tu, enano...
Coloca mi labio inferior entre los suyos y los despega de manera lenta. Dirige la vista a mis ojos suplicantes y los vuelve a bajar hasta mi boca. 
- Es una lastima. Porque sabes muy muy bien...
Saca la lengua y lame una de mis mejillas lentamente, luego se echa átras y mira mis partes.
- Vaya, parece que a tu amiguito si que le ha gustado...- Comenta de manera pervertida.
- Danny, deja de jugar.
Ladea la cabeza.
- ¿Y quien esta jugando? - Su mano en mi miembro. Aprieta con fuerza. Yo hago un terrible esfuerzo por no gritar. La vista se me nubla.- Pidemelo. Solo pidemelo. Y esto será mas que un simple juego.
- N-nos van  a oir...- Tartamudeo nerviosa.
- ¿Quien? Estamos solos es casa. Fijate. Toda una casa para nosotros solos. ¿Sabes todo lo que podríamos hacer? En la cama, en el sofá, en la ducha, aquí...No hay prisa. Y solo tienes que decir una simple palabra...
Le miro a los ojos intentando descifrar la clave de sus pensamientos. ¿Qué esta esperando? ¿A que le diga si para reirse de mi? ¿O habla en serio? No sé que debería de hacer...
- Doug...Se acaba el tiempo...¿Qué quieres?
- Me estás vacilando, ¿No es eso? ¿Es una especie de broma?
Pone los ojos en blanco.
- Enano, no me desesperes. Te estoy diciendo que te quiero follar. Si quisiera gastarte una broma te tiraria un balde de tomate por la cabeza.
Sigo sin creerle.
- Te estás burlando de mi.
El me agarra de la camiseta y me tumba sobre la mesa, poniendo cada una de sus rodillas a ambos lados de mi cuerpo, luego aprisiona mis muñecas con fuerza y me besa con furia en los labios. Noto su sabor a cerveza y a café. Siento el sabor de su olor. Simplemente saboreo a Danny. Luego se aparta y me grita enfadado.
- ¿Ya? ¿Me tomas en serio de una puta vez o me voy?
Sigo teniendo mis reservas. Mi corazón galopa y mis labios se mueren por otro beso. Yo entreabro la boca sin decir nada. Respirando con dificultad. Queriendo hacer tantas cosas que finalmente no hag nada. Danny se está poniendo rojo de enfado al ver que yo no hago nada. ¿Entonces va en serio? Danny quiere...¿Conmigo? 
Me libera las manos y me alza un poco desaciendose de mi camiseta.
- A tomar por culo. Me da igual si tu quieres o no, te voy a follar de todos modos.
Recorre mi pecho con su boca. Besando, lamiendo. Yo me quedo paralizado sin dar credito a lo que está pasando, pero en cuanto Danny sube a mi cuello todo parece cobrar sentido. Solo quiero hacerlo con Danny. No tiene por qué tener logica. Agarro su cabeza entre mis manos y le obligo a besarme otra vez. Solo para recordar su sabor, para asegurarme de qué estoy con Danny. Para seccionarme de qué esto no es un sueño. Muerde el lóbulo de mi oreja y hace que se me escape una risita de niña. A él parece hacerle mucha gracia, porque sigue dando pequeños mordiscos hasta que tengo que peidrle que paré. Acaricia mi pelo.
- ¿Sabes? En el fondo me gusta que seas una jodida princesita.
No se como debo tomarme eso, pero decido hacerlo como un cumplido y le muerdo el labio. Luego me incorporo un poco para quitarmelo de encima y arrancarle la camiseta. Su pecho desnudo. Su torso bien formado y sus pecas. Sus miles de pecas. Necesito tocarle, necesito tocar cada centimetro de su piel. Deslizo mis dedos por él , arrodillado en la mesa, mordiendome la lengua para no volverme loco. Es tan atractivo. Es tan Danny. Necesito probarlo. Lo necesito. Le agarro de los hombros y hago que se tumbe mientras al igual que ya ha echo el paso mi lengua por todo el. Muerdo sus pezones y le oigo reir. Bajo hasta su ombligo, y paro donde empiezan sus pantalones. Dudo. Él suelta una carcajada y vuelve a hacerse dueño de mis muñecas.
- No pienses que vas a tomar el mando. Ni lo sueñes. - Me hace girar para volver a ponerse el encima. En la mesa no hay suficiente espacio y caemos. Yo de espaldas y el sobre mi. He oido todos mis huesos crujir, y las quejas y risas de Danny al caer encima de mi. “Eres un puto saco de huesos”. Eso es lo que ha dicho. Y a pesar de que en cualquier otro momento me pondría a lloriquear, ahora me importa mas bien poco.
Danny se levanta apoyando sus manos en mi pecho, y sentado sobre mis caderas comienza a desabrocharme el cinturon.
- Entonces...¿No era una broma? - Le pregunto yo con la mirada fija en sus manos.
- Gilipollas....
Me baja los pantalones y acaricia mi miembro superficialmente sobre los calzoncillos. Yo suelto un gemido ahogado, y me maldigo a mi mismo por haberlo echo. Él sonríe.
- Tranquilo. Te aseguro que ese no será el unico gemido que sueltes hoy.
Se pone en pie y observo como su pantalon cae al suelo. ¿Por qué tarda tanto? ¿Por que? Se vuelte a tumbar sobre mi.
- Ahora ya no tenemos nada que nos estorbe...
Comienza a moverse sobre mi mientras recorre mi cuello con lametazos y mordiscos. Yo acaricio su espalda suavemente, intentando excitarle tanto como estoy yo. Siento su miembro crecer mientras se frota contra mi. Más y más rapido. Es superior a mi. Creo que voy a morir. Joder, ya estoy muerto. 
- Danny...Danny...No aguanto yo...
El mira mi estado de desesperación y vuelve a reír.
- Eres debil hasta para esto...- Suspira y baja a una velocidad extremadamente lenta mis calzoncillos. Luego la observa apretando los dientes.- Parece que te has echo mayor, Doug.
La agarra con las manos. Y si antes había muerto, ahora de seguro he resucitado. Comienzo a soltar pequeños quejidos a medida que el empieza a mover las manos, despacio al principio, adquiriendo velocidad poco a poco, haciendome llegar al extasis. Por unos momentos estoy ciego. Es demasiado placer para mi. En apenas un par de minutos me vengo. Respiro aliviado mirando hacia la nada. Siento los labios de Danny posarse en mi nuca.
- Y ahora que hemos solucionado lo tuyo...¿Qué hay de lo mío?
- ¿Q-Quieres que yo? Uh...
- Tu solo estate quieto y no te quejes mucho.
Le miro con miedo.
- ¿Qué vas a hacer Dan?
- Pasarmelo bien, por supuesto.
Niego con la cabeza.
- No, Danny. Eso no.
El me da la vuelta sin hacer caso alguno de lo que le estoy diciendo. Le miro.
- Danny, en serio, no. ¿Me estas oyendo? ¡Para!
- Oye. Yo también tengo derecho a disfrutar. Es mi turno. Me lo merezco.
Intento quitarmelo de encima pero el me empuja de nuevo contra el sueño.
- ¿Pero que coño te pasa? - Me grita. - Te he dicho lo que iba a hacer. Pensé que estabas de acuerdo ¿No?
- Yo no sabía que hablabas de esto.- Le digo mientras los ojos se me llenan de lagrimas.
- Vamos a ver, he dicho que te iba a follar. No me vengas con cuentos solo porque tu ya hayas terminado.
- Danny por favor...- le digo con lagrimas en los ojos.
- ME-DA-IGUAL
Y sin mas preambulos me la mete con fuerza. Yo aprieto los dientes con fuerza intentando soportar el doloer, pero eso no impide que millones de lagrimas desciendan por mis ojos, ni que mi cuerpo se estremezca en sollozos. 
- Por favor Danny...para...
- ¡Joder! Solo te he pedido que estes calladito, ¿Y ni eso? ¿Es asi como me lo agradeces todo? Eres un jodido egoista.
- Danny, joder, duele mucho...
Aprieta su mano fuertemente contra mi boca.
- ¿También voy a tener que callarte yo?
Yo lloro con mas fuerza. La cabeza me está empezando a doler, y por mas que lo intento no consigo liberarme de el. El empieza a moverse con fuerza. Nunca en mi vida habría podido imaginar que se pudiese sentir tanto dolor. Intento gritar, pero su mano no me deja. Solo puedo dejar que mis lagrimas humedezcan su piel y que mi cuerpo deje de temblar. Solo puedo cerrar los ojos y hacer que duela lo menos posible. Hasta que termine. Pero no termina, y yo creo que esta vez voy a morir de verdad. La imaginación no es suficiente como para escapar de aquí. ¿Como ha podido transformar el momento por el que mas he esperado en el peor de mi existencia? Las lagrimas se agotan y mi cuerpo se rinde. Él se viene dentro de mi.
- ¿Ves? Ya está. Todos contentos.
Acaricia mi pelo con ternura y seca mis lagrimas con sus dedos.
- Otro día repetimos.
Y vistiendose de nuevo desaparece de la cocina, dejandome alli tirado.

I know you like it...

Es como si acabase de bajar de una de esas atracciones que te hacen ver la realidad distorsionada. El suelo no deja de moverse, apenas puedo dar un paso. Y todas las figuras con las que me cruzo están borrosas. No soy capaz de reconocer a nadie. A nadie excepto a Danny, claro. Que va igual o incluso peor que yo.
He perdido la cuenta de cuantas cervezas nos hemos tomado, pero es preferible no acordarse. Hemos empezado a beber en su casa, mientras echábamos una partida al pro, y cuando ya estábamos medio puestos, a Danny se le ha ocurrido la genial idea de “salir de caza”. Aunque hasta el momento no ha dado mucho resultado. Las chicas a las que nos acercamos nos miran con lastima o asco. Y no las culpo. Ahora mismo somos los  típicos gilipollas borrachos que se acercan donde las tias a decir cuatro bobadas sin parar d de reír. Si ya sabía yo que beber tanto no era buena idea...
Yo me apoyo contra la pared dejando que la música arda mis tímpanos. Danny me mira y pone su dedo indice sobre mis labios.
- Verás...Observa al maestro.- Dice subiéndose el cuello de la camisa. Debería advertirle de que eso es algo completamente ridículo, pero no me perdería el espectáculo por nada del mundo.
Se acerca a un grupo de chicas que bailan sin mucho ímpetu, y se coloca detrás de una agarrándola de la cintura. Está le echa una mirada de odio. Se va a armar... Ella mueve los hombros intentando quitárselo de encima. Él la acerca más y le lame el cuello. Ya está, la ha liado. La chica le pega un codazo en el estomago y en cuanto le aparta le lanza la bebida por la cabeza. Danny se tambalea y suelta su risa estridente. “Perdona, perdona” Le oigo murmurar mientras alza las manos en señal de paz. Vuelve donde mi sonriendo, yo le devuelvo la sonrisa. 
- Bien echo, maestro...
- Bah, era una estrecha...
Estira su camiseta llena de vodka, y  tras examinarla detenidamente, suelta un quejido.
- Joder tío...Era nueva...
- Gajes del oficio.
- ¿Crees que podrá limpiarse?
- Y yo qué se...
Cierro los ojos. Tengo unas ganas terribles de vomitar y el olor a humo y alcohol no lo mejora en absoluto. Me tapo la boca reprimienndo una nausea. 
- Eh, Doug, ¿Estás bien? - Me pregunta Danny poniendo su mano sobre mi hombro. Yo asiento con la cabeza sin apartar la mano. Joder...
- ¿Seguro? Pues tienes una cara de...- No llego a saber de que es lo que tengo cara porque salgo corriendo en dirección al baño. No tengo ni la mas mínima idea de donde está pero sino lo encuentro rápido...Me choco contra un tío el doble de grande que yo que me mira amenazante. Le ignoro. Sé  que si no me largo pronto vomitaré encima de el y eso me asegurara al menos un par de huesos rotos.  Danny aparece por detrás y me agarra del brazo.
- Anda, ya te llevo yo, que tu vas a acabar haciendo que nos maten...Si es que no se te puede dejar beber.
Dejo que me llevé, con mi mano aún cubriéndome la boca. No se cuanto tiempo más voy a aguantar. Intento respirar con calma pero no sirve de nada. Vamos, vamos vamos...
- Venga pasa...- Dice Danny abriéndome una de las cabinas del baño. Yo no lo pienso dos veces y me dejo caer de rodillas. Tengo la sensación de que he echado todas mis tripas por el retrete. Sin embargo ahora me siento mucho mejor, ni siquiera estoy mareado. Me limpio la boca con el papel higienico, y salgo fuera.
- Esta mierda no sale...
Danny tiene el torso desnudo y está mojando su camiseta en una de las pilas del baño. Observo su espalda. Debe de ser la personas con más pecas de la historia. Sin contar a los pelirrojos, claro. Ellos podrían formar una raza aparte. Apoyo las manos sobre sus y pongo cara de pena. Él mira mi reflejo y pone los ojos en blanco.
- No me mires así, no es culpa mía que no sepas beber...
- ¡Jo! Es qué...
- Es qué eres un debilucho. Hasta Tom lo dice...
Aparto mis manos de él y me cruzo de brazos haciéndome el ofendido. Él dice algo entre dientes, algo como un “por el amor de dios” y se gira hacia mi. Sosteniéndome las mejillas entre sus manos.
- Deja de hacer monerías.- Dice mirándome a los ojos. Los tiene completamente azules. Trago saliva.
- Yo no hago monerías. Eso es de animales y de tías...Yo soy un hombre.
- Dougie.- Dice totalmente serio.- No te engañes. Tu no eres un hombre. Eres un niño mono.
Intento zafarme de sus manos pero él no me deja. Ahora si que me ha cabreado. Yo no soy ningún niño.
- Vete a la mierda, Danny. - Le digo en un arranque de bordería. El me agarra de los brazos y me atrae hacia el. Me hace daño.
- No te piques Dougie, me gustan los niños monos...- Y antes de que pueda replicarle se acerca mucho a mi, rozando nuestros labios. Yo me quedo sin saber muy bien que hacer. Tampoco estoy en posición para pensar mucho lo que hago. Se separa de mi. Le miro interrogante.
- Danny, ¿Qué...?
- Joder, tío, sabes a vomito.
Mi cara no puede expresar mayor perplejidad. ¿Este para que me besa? Vuelve a meter las manos bajo el grifo frotando con fuerza la mancha de alcohol. Me muerdo el labio.
- Dan, ¿Ha que ha venido eso?
- ¿Qué pasa? ¿Te ha gustado?
Niego con la cabeza. ¿Me ha gustado? No se, puede que un poco. Evidentemente no lo voy a reconocer. El deja la camiseta y me mira incrédulo.
- ¿No te ha gustado? Venga ya...Eso es imposible.
- ¿Qué pasa? - Pregunto yo nervioso.- Ni que fuese raro que no me gustase el beso de otro tío...
- No. Lo que es raro es qué no te guste un beso mío.
- Pues no me ha gustado...- Digo en un murmullo.
El cierra el grifo y da un paso hacia mi. Yo retrocedo hasta chocar contra la pared. El va acortando distancias, hasta quedar a unos pocos centímetros de mi figura. Sus ojos fijos en mis labios. Mi corazón latiendo a mil por hora.
- ¿Seguro que no te ha gustado? - Susurra en mi oído. Tengo que morderme la lengua para no gemir. Yo vuelvo a sacudir la cabeza. El sonríe. Su boca a pocos milímetros de la mía. Noto su aliento colarse por mi garganta.- ¿Seguro Doug?
- No me ha gustado...- Mi voz es apenas un aullido. Intentos desesperados por no soltar sonidos placenteros. Él esboza una sonrisa de lado y alza las cejas.
- Qué pena...Porque a mi si que me ha gustado.
Cuela su lengua en mi boca y comienza a jugar con la mía. Se aprieta contra mi. Noto como se va excitando, y el tacto de sus partes con las mías hacen que mi vista se nuble. 
- De verdad que es una pena que no te haya gustado.- Dice apartándose y volviendo hacia la pila. Yo le miro suplicante, pero él me ignora.
- D-Danny...- Gimo. Y me gustaría añadir un “No se te ocurra dejarme aquí así”, pero decido omitir está parte. El ríe dándose por satisfecho.
- Ya sabía yo que estabas loco por mi...
Pone su mano sobre mi nuca haciendo que mi cuerpo empiece a temblar. Yo recorro su pecho con mis dedos. Pecas. Piel. Pecas. Piel. Me hipnotiza. El me coge de la barbilla y me obliga a mirarlo a los ojos. Luego vuelve a besarme. Pero esta vez de una manera dulce. Apenas roza mis labios. Y eso hace que me vuelva aún más loco. Aferra mi mano y me arrastra hasta una de las cabinas del baño. Tiene una mano muy grande. Una mano enorme. Podría hacer muchas cosas con sus manos...
Me mete dentro y cierra la puerta con pestillo. 
Estoy encerrado. Encerrado en menos de dos metros cuadrados con Danny. Le miro de arriba abajo. Aún no se como no me he lanzado directamente a su yugular. El me empuja contra la pared con fuerza y baja su mano hasta mis partes. Creo que me va a explotar el pantalón. Aprieta tanto que duele. Gimo. Creo que voy a desmayarme aquí mismo.
- Danny...Tu camiseta...la...la has dejado fuera...- Le recuerdo pronunciando lo mejor que puedo.
- ¿Y a quien coño le importa la camiseta? Tu vas a acabar sin ella de todos modos.
Vuelve a besarme empujándome con fuerza hacia él mientras sus manos se deslizan por mi espalda. Se aparta y niega con la cabeza. 
- A tomar por culo...- Le escucho decir mirando mi pecho.
Tira de mi camiseta con fuerza, prácticamente arrancándola y se relame al verme así. Mi corazón y lo que no es mi corazón están apunto de estallar. Él se agacha lamiendo mi pecho. Pasando por mi tatuaje, rodeando los pezones. Joder, me va a matar....
Llega a la altura de mi pantalón y comienza a desabrochármelo con rabia.
- Esto también sobra, joder....
Lo hace de manera torpe. Yo soy incapaz de pronunciar palabra. El se deshace de ellos lo mas rápido que puede y sonríe. Me muerde el cuello y cuela una mano por debajo de mis boxers. El simple tacto hace que me ponga a cien. O a mil. Vuelve hasta mi oído y con la voz mas sensual que he escuchado nunca me susurra.
- Y ahora, enano, voy a hacer que veas las estrellas.
Y lo hace. El muy cabrón lo hace. Empieza a mover la mano con rapidez. Yo clavo mis uñas en la pared, desgarrándomelas. De mis labios escapan cosas inconexas, palabras sin sentido, y muchos, muchos “Danny”s. No aguanto mucho y me vengo enseguida en su mano. El suelta una carcajada y me abraza mientras yo suspiro aliviado.
- Ahora me toca a mi...- Canturrea.
Se baja los pantalones como puede y me da la vuelta. Yo estoy apunto de gritarle que no lo haga, pero en el fondo...es lo justo. Estoy acojonado. Las piernas me tiemblan. Incluso tengo ganas de llorar. El acaricia mi espalda y hace que un escalofrío me recorra.
- No te haré daño., ¿Vale? - Me dice con dulzura. Yo asiento.
Hunde su barbilla en mi hombro, y le oigo sollozar mientras la mete lentamente en mi. Aprieto los dientes para no gritar. Joder. Y una polla qué no me iba a hacer daño. 
- Relájate...Es por qué estas tenso. Vamos...
Seguro que no opinaría lo mismo si las cosas fuesen a la inversa. Dios mío. Qué lo estoy haciendo con Danny. Con Danny. Oh, joder... El empieza con un vaivén lento, pero enseguida va cogiendo velocidad. Su respiración entrecortada atraviesa mis oídos y hace que mi lívido vuelva a aflorar. El dolor se va convirtiendo en placer, algo que nunca pensé que fuese a ocurrir, y rezo para que este momento no termine nunca.
- Te quiero niño mono...- Le oigo decirme entre gemidos. Yo sonrío. Sonrío porque Danny me quiere y me lo ha dicho. Y porque aunque yo también le quiero, no se lo pienso decir. Se viene dentro de mi, y sale poniéndose los boxers y desplomándose en el suelo. Respira con dificultad. Yo, todavía de pie, me giro para mirarle.
- Lo cierto es que te había mentido.- Le digo.- El beso me gusto desde el principio.