Tranny

Llegué tarde a casa aquella noche. O tal vez demasiado pronto. Todo depende de la perspectiva con la que se mire. Solo se que no era de noche ni de día, y que el gélido viento había conseguido congelar mis venas. Entre en casa haciendo el mínimo ruido posible. Aún habiendo salido de fiesta, apenas había bebido, y era plenamente consciente de mis actos. Y consciente de que si despertaba a Tom, se pasaría gruñendo el resto de la semana.
El calor que se respiraba dentro era acogedor. Me alegró enormemente comprobar que no se habían olvidado de encender los radiadores. Me quité los guantes suspirando, dejando que el vaho escapase de mis labios y sonreí. Sonreí aunque nadie pudiese verme. Siempre es bueno tener un hogar en el que refugiarte del mal tiempo.
Me deshice de los zapatos, colocándolos junto a las escaleras. La madera era frágil, y chirriaba. De puntillas y apoyado contra la pared, llegué hasta el piso de arriba. Pude escuchar los sonoros ronquidos de Harry, y no dudé en cerrar del todo su habitación. Quería dormir lo poco que quedaba de noche.
Ya había puesto la mano sobre el pomo de mi cuarto, cuando escuche voces provenientes de la habitación de Dougie. Me acerque con sigilo y apoye la oreja en la puerta. Estaba cantando. Me aparté y entreabrí la puerta, curioso. Tenía una de mis guitarras acústicas entre las manos, y sentado sobre la cama, cantaba a la vez que escribía algo en un cuaderno. No pude evitar soltar una risita. Él se giro y dejo caer la guitarra a causa susto. Yo abrí mucho los ojos, por miedo a que pudiese haber despertado al resto, y entré cerrando la puerta tras de mi.
- Ten mas cuidado...- Le dije en un susurro. Él me echo una mirada de odio mientras recogía el instrumento del suelo. Estaba nervioso. Eso me gustaba.- ¿Qué haces enano? ¿Qué cantas? ¿Mi guitarra?
Él la puso detrás de los cojines. Su piel pálida empezaba a adquirir un color rosado. Estaba avergonzado. ¿No es adorable? Siempre me ha echo mucha gracia que sea tan tímido, le da un toque entrañable. Me senté a su lado y le observe por el rabillo del ojo. Él estaba plenamente concentrado mirando sus uñas.
- ¿Estabas escribiendo una canción? ¿A estas horas? - Le pregunte bajito.
- No. - Mintió.
- Vamos, Doug, que te he escuchado. No hay de que avergonzarse...¿Por qué no lo haces de día como todo el mundo?
No respondió. Yo fijé la vista en el cuaderno que yacía a su lado, y sin que le diera tiempo a replicar se lo arrebaté. Empezó a protestar, intentando recuperarlo, pero yo era mas alto y mas fuerte que el. No tenía nada que hacer contra a mi. Puso cara de pena. Yo sonreí y me apoye contra la cabecera de la cama.
- Anne Boleyn she kept a tin, which all her hopes and dreams were in, she plans to run away with him, forever...- Leí con voz sensual solo para incordiarlo. Él me arranco el cuaderno de las manos haciendo pucheros.
- En serio, Danny, vale ya...
- ¡Pero si está bien! Cántamela
El me miró como si le hubiese propuesto algo totalmente surrealista.
- ¡No!
- ¿Por qué no? Si la estabas cantando ahora mismo...No me jodas, enano.
- Si, pero hace un momento tu no estabas aquí...
-¿Te da vergüenza cantarla delante de mi? ¡Pero si somos amigos!
Torció el morro, negándose a negociar. Me acerque mucho a él, arrodillándome sobre la cama.
- Vamos...Cántamela...por favor...- Le susurre en el oído. Dougie empezó a temblar y se apartó de mi cogiendo la guitarra. Iba a tocarla únicamente porque no soportaba que estuviese tan cerca de él. Previsible. Su voz salió de sus labios, temblorosa, sin mirarme ni una sola vez. Sonaba dulce, más de lo habitual. La verdad es que tiene voz de niño, al igual que su cara. Sus facciones son suaves e incluso femeninas. Dan ganas de abrazarlo continuamente. Terminó y se quedo quieto, como paralizado.
- Me gusta mucho, Doug. ¿De que habla?
El se mordió el labio y soltó un murmullo. Algo parecido a “nada”. Evidentemente no me lo creí. Dougie nunca quería contarme nada de lo que pasaba por su cabeza. Eso me daba algo de rabia. Eramos amigos. Podía contármelo, y después de tanto tiempo parecía que seguía sin confiar en mi. Yo le agarre del brazo, con intención de insitir. El se solto violetantamente, dejandome completamente anonadadado.
- ¿Dougie? - Pregunte sorprendido. El agacho la cabeza, y noté como unas lagrimas comenzaban amontonarse en sus ojos grises. - Dougie, ¿Qué pasa?
Estaba comenzando a asustarme. Doug era bastante sensible, pero de ahi a ponerse a llorar sin pleno aviso...Pase mi brazo por sus hombros pero el me empujo con más fuerza de la que recordaba que tenía. Yo observaba la escena como si fuese un sueño. Estaba muy raro.
- Vete...- Dijo el aguantando un sollozo.
- ¿Qué me vaya?¿Pero a ti que coño te ha dado?
- Vete, joder...¡Vete! - Gritó poniendose en pie y tirando de mi. Yo le aprisione las muñecas y le empujé contra la pared. Él movía los pies frustrado, intentando escapar. Me dio mucha lastima. Pero no podía dejarle ahi así.
- Doug...¿Qué ha pasado?
- ¡Nada!
- ¿No vas a contarmelo? ¿No confías en mi? - Le dije dolido.
- Vete...
- ¿Por qué? ¿Por qué quieres que me vaya?
- ¡Porque no soporto tenerte cerca! - Grito rompiendo a llorar. Recuerdo que eso fue como si me hubiesen arrojado un balde de agua helada por la cabeza. Le solté asintiendo con la cabeza.
- No, no me refiero a eso...Danny...- Murmuro el mordiendose el labio.
- ¿Y a que coño te refieres?
Se acerco a mi tambaleandose y posó lentamente sus labios contra los míos, mientras las lagrimas seguian descendiendo. Se apartó y miró con terror mi cara de piedra. ¿Qué significaba aquello?
- ¿Y esto? - Pregunte sin entender nada en absoluto. Se encogio de hombros.
- Por eso no soporto tenerte cerca.
- Espera, espera...¿Quieres decir qué...?
- Estoy enamorado...de ti...- Su voz era cada vez mas inaudible.
Yo no salía de mi asombro. No podía estar hablando en serio. Sin embargo... Di un par de pasos aniquilando la distancia que había entre nosotros y le atraje hacia mi. Colocando una mano en su mejilla y acariciandola levemente, secando sus lagrimas. Vaje la vista hasta sus labios, temblaban intentando mantenerse en calma. No se por qué, pero tenía unas ganas irrefrenables de besarlo. Tal vez fue por lo que acaba de decir, o por algo que siempre estuvo ahi, pero necesitaba besarlo. Y lo hice. Le bese. Y le volví a besar. Hasta que los fuertes latidos de su corazón apaciguaron la marcha. Hasta que aquella escena tan extraña adquirió normalidad. Hasta que desapareció la habitación y nuestros cuerpos.
Le quite la camiseta con lentitud. Él se dejo. Mis dedos acariciaron cada centimetro de su piel, con calma, sin prisas. Disfrutando cada vez que su cuerpo se estremecia en un escalofria. Ríendo cada vez que le veía aguantar una sonrisa. Era imposible no quererlo. Era la cosa mas jodidamente mona del mundo. Le empujé sobre la cama, abrazandole, y dandole un pequeño mordisco en la oreja, murmuré “Mejor dejamos la canción para mañana...Ahora tienes que descansar”. El cerró los ojos y susurro un “te quiero” en sueños.
Es bueno tener un hogar.

Animal

Siento algo recorrerme por dentro. Como un fuego que trepa hasta mi garganta. Mi respiración se corta, y el corazón bombea con rapidez. Puede que sea el echo de haber bebido mas de lo que debería, o el estar conduciendo por una carretera dejada de la mano de dios. O tenerle al lado. O escuchar su suave risa rebotar contra el cristal. O ver como sus ojos se cruzan con los mios amistosamente. O el echo de estar volviéndome completamente loco por un sentimiento que no soy capaz de controlar.
Está sentado a mi lado. Le busco con la mirada. Él me sonrie y me dice que mire a la carretera. Qué es tarde. Qué he bebido. Qué nos la vamos a pegar. Suficiente.
Nos desvio hasta salirnos del asfalto, fuera de las lineas de conducción. Me mira confuso, pero sigue riendo, no deja de reir. Freno y recuesto mi cabeza contra el asiento, cerrando los ojos e intentando mantener la calma. Necesito que la paz vuelva a invadirme. Necesito arrancarme este animal rabioso que gruñe fiero en mi cabeza. Necesito que todo se detenga, por un instante.
Danny, ¿Qué haces? Vamos, esta no es mi casa...- Canturrea. Le ignoro. Solo quiero que se calle. Qué su molesta voz deje de colarse mis oidos. Silencio. Pero el no está dispuesto a complacerme.
Dan...Vamos...- Insiste inclinandose levemente hacia mi, en un fallido intento de volver a poner el coche en marcha. Institivamente, mis ojos se abren, y mi puño impacta contra su mandibula.
Se lleva la mano antes de que la sangre comienze a juntarse con su saliva y a descender por su rostro infantil. No sé por que he echo eso. De veras que no. Solo se que su presencia me incomoda muchisimo ahora mismo. Qué solo quiero hacerle daño. Destrozar su preciosa carita de niño. Besar sus labios. Romperle la nariz.
Me cubro la cara con las manos. ¿Qué me está pasando? Quiero hacer daño a Dougie. A mi amigo. Al que no soporto que nadie toque. A mi debilidad. A Dougie. Algo no va bien conmigo, este no soy yo.
¿Por que has echo eso? - Me pregunta él con lágrimas en los ojos. Su voz es lenta, pausada. Está mas asustado que enfadado. Quiere una respuesta que ni yo mismo tengo. ¿Por qué lo he echo?
Cállate.- Le ordeno. Quiero prevenir que esto vaya a mas. Tal vez si me relajo pueda conducir hasta casa sin hacerle ningún daño.
Eres un imbecil.- Su mano en la puerta. Reacciono rápidamente y bloqueo todas las salidas. No pienso dejar que vaya a ninguna parte. Sus ojos llorosos de nuevo.
¿De que va todo esto, joder?
Me desabrocho el cinturón y me siento encima de él. Mirandole con rabia, con odio. El se muerde el labio, y eso los hace aún mas apetecibles. Le beso bruscamente. Después de tanto tiempo le beso. Tantas imagenes revueltas en mi cabeza, tantas escenas dispersas, y resulta ser del modo mas inesperado. Pero aún así, le estoy besando.
Caigo hacia atrás, golpeandome la espalda contra la encimera. Algo cruje. El se suelta su cinturon y estira la mano hasta el control de las puertas. Pero yo no le dejo. Le agarro de los pelos y le llevo hasta los asientos traseros, mientras sus gritos retumban en mi cabeza. Me pongo sobre él y le golpeo con fuerza la cara. Grita. Llora. Pero me es indiferente. La paz esta reinando.
Tiembla debajo de mi. Me hace sentir poderoso. Le tengo completamente dominado. Beso sus labios. El sabor de su sangre y lagrimas me recorre. Tan dulce. Tan, tan tierno. Le desabrocho la camisa boton a boton, muy lentamente. Él intenta apartarme pero no logra nada. No creo que se de cuenta de lo que está pasando. Me daría pena. Pero ahora mismo solo consigue excitarme más. Su torso desnudo entre mis dedos. Lo toco con suavidad. Demasiado perfecto. Clavo mis uñas con fuerza. Sus pies se mueven desesperados.
Arranco su cinturon. Bajo sus pantalones. Mi mano se cuela en sus boxers y coge su miembro caliente. Se retuerce.
Danny...- Dice entre gemidos ahogados.- Danny, por favor, por favor...No se que he echo, pero lo siento, de verdad...Dejame...Dejame...
Aprieto con fuerza haciendole soltar un grito aterrador. Aprieto más fuerte. No me había dado cuenta hasta ahora pero tengo una sonrisa en los labios. Beso su pecho. Muerdo su cuello. Le toco. Es mío. Puedo hacer con el todo lo que quiera.
Mi mano sobre su corazón. Va demasiado deprisa. Tanto que no me extrañaria que explotase en cualquier momento. Aparto su flequillo de sus ojos llorosos, y seco un par de lagrimas con mis dedos.
Eres lo más jodidamente perfecto que existe.- Digo más para mi que para el. Su llanto aumenta. Va terminar ahogandose. Le tapo la boca lo mas fuerte que puedo.
Basta.- Le grito enfurecido.- Deja de llorar. Solo quiero hacerte feliz.
Enrabiado, hundo mi puño en su estomago. El se encoge como puede, escupiendo sangre. No aguanto más. Le doy la vuelta, y bajo sus boxers de una vez. Veo su cuerpo sacudirse y sudar. Intenta levantarse, le empujo hacia abajo y suelta un fuerte quejido.
¿Qué vas a hacer? - No contesto.- ¿Qué vas a hacer Danny? Joder, joder...No...¡No, joder!
Comienza a hacer movimientos bruscos, intentando librarse de mi a la fuerza, completamente fuera de si. Intenta pegarme. Despues de todo intenta pegarme. A mi. Quiere pegarme. Eso me hace daño. Eso me hace sentir muy mal.
Acaricio su espalda intentando que se relaje, ¿Y qué hace el?
¡No me toques! - Escupe con rabia.- No se te ocurra tocarme...Quitate de encima. Quitate, o te juro...
Se la meto lo más fuerte que puedo. Su voz se rompe, se quiebra. Ni siquiera grita. Solo un leve murmullo escapa de sus labios. Un murmullo indicandome que he destruido todo lo bueno que había en él. Y me alegro. No sucumbiré ante su perfeccion nunca más.
Le envisto violentamente. Haciendole más daño cada vez. Disfrutando viendo como su rostro se corrompe. Como sus ojos van perdiendo su luz. Como es mío. Mío y de nadie más. Esta totalmente a mi merced. Comienzo a reir. Río hasta que termino corriendome dentro de él.
Durante un instante todo se detiene. Dougie apenas respira. Yo no me muevo, no hablo. Durante un instante nada existe. Pero la realidad ataca de golpe. Un escalofrío recorre el cuerpo de Doug y segundos despues comienza a gritar. Da gritos desesperados que hacen que mi alma se despedaze. Intento calmarle, pero no puedo. ¿Qué he echo? Ese no es Dougie, ese no es mi Dougie. Y yo no soy yo. En una noche he sido capaz de aniquilar todo mi mundo.


Globo

La feria. El lugar que más odio en la faz de la tierra. No se como me las ingenio para terminar aquí cada año. Bueno, si que lo sé, por el enano.
Él adora todo esto. Desde el circo hasta la casa del terror. Los algodones de azúcar, el tiovivo... Tan solo de pensarlo se me revuelve el estomago. Pensé que este año lograría librarme, que Harry o Tom se dignarían en venir con él por una vez. ¡Qué iluso! Se han escaqueado los primeros, con unas excusas más que pobres. Y yo no puedo negarme a acompañarle. Pone una cara muy triste cuando reniego de hacer algo que me pide. Se que sus ojos solo se nublan para manipularme, que sabe que así saca cualquier cosa de mi...Pero me resulta insoportable verle así de todos modos.
Sentado en un banco, junto a un par de niños que no se están quietos ni un solo momento, le observo llegar con un globo y una manzana de caramelo en la mano. En sus labios se dibuja su sonrisa. Su sonrisa de dientes rectos y pequeños. Su sonrisa de niño. Esa sonrisa tan dulce y que siempre me contagia.
Se deja caer a mi lado con un falso suspiro y apoya su cabeza en mis hombros.
¿Quieres?- Dice con la boca llena ofreciéndome la manzana. Yo sacudo la cabeza.- Tu te lo pierdes...
Le observo mientras devora el dulce en cuestión de segundos. No entiendo como mete tan basura en un cuerpo tan pequeño.
¿Vamos a la montaña rusa? - Pregunta poniéndose en pie repentinamente.
No, me marea...
Uno de los niños que tengo al lado ríe.
Qué pringado...
Calla, niño...- ¿Hay algo más triste que ser insultado por un niño de no más de cinco años? Dougie saca el labio inferior y abre mucho los ojos. Yo aparto la mirada. Si no le miro no lograra persuadirme. Noto su mano en mi mejilla. Me giro rapidamente. Dougie esta agachado frente a mi con ojos de cordero degollado. Le odio. El muy cabron conoce mis debilidades.
Esta bien, vamos...- Digo poniendome en pie de mala manera. El ríe y me agarra el brazo.
Lo cierto es que no quiero ir. Solo queria saber si irias...
Vete a la mieda Doug. Encima que estoy en esta puta jaula de locos, no me vaciles.
¿Te has enfadado...? - Pregunta confuso. ¿Enfadado? No, joder. Yo no puedo enfadarme con el. Es de lo poco que no soporto. Y él lo sabe. Por eso me útiliza como se le antoja. Puto niñato...
Entrelaza sus dedos con los mios. ¿Qué hace? Bajo la mirada hacia nusetras manos y oigo su risa colarse por mis timpanos.
Te llevaré a un sitio más tranquilo, ¿Vale?
Yo asiento. Asiento aún sin haber escuchado una palabra de lo que ha dicho. Asiento porque mi mente solo puede centrarse en que ha cogido mi mano y en que no quiero que la suelte. ¿Por qué lo ha echo?
Nos mezclamos entre el gentio. Estoy agoviado y empiezo a marearme, pero no me importa. Realmente no tiene importancia. Caminamos hasta las atracciones de crios y los autos de choque, pasamos por el puseto de baratijas y por los juegos de azar. Pasamos por todos ellos hasta dar con la salida. Miro a Dougie sin comprender.
La verdadera feria...está fuera...- Le oigo decir en un murmullo. No le entiendo, pero tampoco pregunto. Solametne me dejo guiar. Me hace subir por una pequeña campa. Las zarzas rozan mis tobillos y tengo que mirar al suelo para no tropezar. Soy bastante torpe. Doug observa la cautela con la que camino y suelta una risita. Le parece divertido.
Llegamos arriba del todo y Doug suelta mi mano. Por un momento me siento desnudo. Se deja caer en la hierba boca arriba.
¿Ves? aquí no hay nadie que nos moleste. Nadie...
Me apoyo junto a el.
¿Qué hacemos aquí, Doug?
Me mira a los ojos.
Danny. ¿Si te besase ahora te lo tomarías como un juego o sentirias algo?
Mi corazón se acelera, y noto como mis manos pierden estabilidad. ¿Doug sabe algo? Cuando hablo, mi voz tiembla.
¿Qué...? ¿Tu...?
Porque no pienso besarte y ser parte de una broma.
Su rostro infantil está mas serio que nunca. ¿Se me ha declarado? ¿Es eso lo que esta haciendo? Dudo. Tal vez si acerco mis labios a los suyos comienze a reir diciendo que solo me tomaba el pelo, no se que hacer. Él se arrima un poco a mi.
Dime, Danny. Necesito saberlo. Por favor.
No me importa. Voy a besarlo. Necesito hacerlo y si solo estaba jugando con fuego...Bueno, pues le toca quemarse. Agarro su nuca y hago que nuestras bocas choquen. Sus labios son suaves, calientes. Y su lengua se mueve con calma.
Nos apartamos. El sonríe. Y deja escapar el globo que le ha acompañado todo el día. Yo miro al cielo viendo como flota por encima de las nubes, como se aleja de nosotros. Clavo la vista en los grises de Doug.
¿Tu te das cuenta de lo que esto significa?
No se lo que significara para ti. Yo he estado esperando mucho tiempo para poder decirte lo que siento. Demasiado. Me da igual que seas un tio, Danny. Me da igual que se puedan reir, me da igual. Tengo la libertad de hacer lo que quiera. Y lo que quiero eres tu.
Dougie yo...
Puedes irte si quieres. Yo solo necesitaba intentarlo...
¿Por qué sigo gastando saliva en conversaciones inutiles? Por muy surrealista que sea todo esto es real. Los sueños que me han atormentado desde hace meses se estan viendo realizados. Y parece que Dougie tambien los ha tenido. Siento como una ola de felicidad embriaga mi cuerpo y solo quiero besarlo, y besarlo, y besarlo... Le tumbo sobre la hierba con cuidado, colocandome pocos centimetros por encima de el. Su cabellera rubia cae a ambos lados de su rostro, dejando via libre a sus facciones. Su pecho se infla y se desinfla. Y a tan poca distancia de el, puedo sentir su corazón. Como bombea con mas fuerza a cada beso. Deslizo mis desdos por su camiseta, y me desago de ella facilmente. Su piel entre mis yemas. El simple roze hace que Dougie se estremezca entre escalofrios. Yo sonrío nervioso a medida que mi mano va bajando más y mas. Mi camiseta cae al suelo.
Dougie posa sus manos heladas sobre mi pecho. Le noto cerca. Mucho. Me siento sobre su entrepierna, mordiendome el labio para no gritar por el roce. Su tacto me pone enfermo. Agacho mi cabeza hasta su cuello y lo muerdo con fuerza, dejando constancia de que he estado ahi. El gime. Y eso hace que todos mis motores se enciendan de una vez.
Torpemente me deshago de su cinturon. Nuestros latidos galopan. Sincronizados.
Sus pantalones caen. Los mios caen. Comienzo a moverme sobre el mientras le propino besos furtivos. Muerdo su labio inferior. El comienza a sollozar. Yo gimo en su oído. El me toca asustado mis partes, estas se excitan más. Cuela una mano por mis boxers y tengo que parar. Me tumbo a su lado y me toco. Dougie me mira sin saber muy bien que hacer. Opta por hacer lo mismo que yo. Comienzo a mover mi mano con rapidez, mientras noto los ojos de Dougie mirarme con deseo. Mi vista se nubla. Llego al extasis. Dougie sigue a mi lado, a lo suyo. Decido ayudarle y cuelo mi mano dentro de sus boxers. Pongo mi mano sobre la suya y la muevo al ritmo de sus latidos. De los mios. De los nuestros. No tarda mucho en venirse, y soltando un profundo gemido de alivio, dejando recostar su cabeza sobre el suelo. Yo beso su nuca con ternura provocando en el una risita. Me mira y me besa en los labios.
Por favor...- Me dice en un susurro.- Por favor, ahora no hagas como si nada hubiese pasado...Por favor.
Mis manos acarician su lacia cabellera.
Dougie. Enterate. Has echo que venir a la feria se convierta en el mejor de los planes.
El me abraza y llora. Llora porque esta feliz. Yo le atraigo hacia mi. Y nos quedamos ahi tumbados, mientras en el cielo, el globo se camufla entre las nubes.