- Venga, Harry, quédate un poco más...Aún es muy pronto. - Danny me mira con ojos de cachorro, como si estar en un bar bebiendo cerveza es algo que realmente necesite.
- No, estoy cansado de verdad...No me encuentro muy bien.
- ¡No puedes dejarme aqui solo! Vamos, yo pensé que un tío como tu resistiría toda la noche...
Intenta picarme sin el más minimo disimulo. Estoy seguro de que trata de dañar mi ego para asegurarse de que no me muevo de su lado. Y habría funcionado. De no ser porque apenas puedo mantenerme en pie. Le sonrío y le di un par de palmadas en la espalda.
- Me parece que tienes todo el bar para ti solo, Mr. Jones.
Tuerce el gesto, decepcionado.
- Menos competencia para mi...- Murmura. Ese es otro intento de sus intentos. Cree que tengo tantas ganas de acostarme con una tía como él. Pero no es exactamente una tía lo que yo busco. Sino alguien de mi mismo genero. No estoy diciendo que sea gay, me han gustado varias chicas, pero desde que le conozco todo se centra en él... En Dougie.
No estoy seguro de lo que me pasa, pero cuando le noto cerca, mi mente solo se ocupa de buscar formas de atraerle hacia mi. Me gusta abrazarlo, me gusta protegerlo, me gusta sentir que es mío.
Abro la puerta del autobus con dificultad; las manos las tengo rojas por el frio, y he perdido algo de movilidad. Una vez dentro me froto las manos apoyandome contra la puerta y suelto un suspiro de alivio. Aqui dentro se esta jodidamente bien. Dougie y Tom deben haber puesto la calefacción.
Me quito la chaqueta y la cuelgo en uno de los ganchos que hay en la entrada. Luego voy hacia las literas. Estan todas vacias, excepto una de las de abajo, la de Dougie, quien tiene las cortinas corridas.
- ¿No esta Tom aqui, Doug? - Le pregunto mientras me deshago de mis botas. No contesta. Me paro en seco.- Puedo oir tu respiración, enano. ¿Estas dormido?
- No. - Contesta con voz quebrada.
Aparto las cortinas y me siento junto el. Esta vestido, echo un ovillo, mirando a la pared. Observo como su cuerpo da un pequeño espasmo.
- Dougie, ¿Estas llorando? - Le pregunto desconcertado.
Sacude la cabeza. Le agarro del hombro haciendole girar para que me muestre el rostro. Tiene los ojos completamente rojos y las lagrimas descienden lentamente por sus mejillas.
- ¿Que ha pasado? - Le pregunto preocupado.
- N-nada.- Tartamudea.
- Ya, nada... ¿Por eso estas llorando?
- Dejame en paz.
Intenta darme la espalda, pero yo le robo espacio, obligandole a incorporarse. El se sienta sobre la cama con la cabeza agachada, intentando acallar su llanto.
- ¿Es por esa chica? ¿Carrie?
Niega con la cabeza.
- ¿Le ha pasado algo a alguien?
- No es eso Harry...Te he dicho que no es nada.
- Pues si no es nada deja de llorar.
Se frota los ojos con las manos, y deja sus puños apretados contra sus ojos durante unos instantes. Al ver que no mejora aparto sus brazos, y acerco su cuerpo al mío, aferrandole. El apoya su cabeza contra mi pecho y rompe a llorar con fuerza.
- Vamos, no llores...Dime que ha pasado. - Le susurro mientras acaricio su pelo con ternura.
- Me siento como un idiota. - Confiesa entre gemidos.
- ¿Y eso por que?
Se muerde el labio y suelta otro sollozo. Clava sus ojos en los mios. Las lagrimas han echo de su gris un toque cristalino. Es todavía más adorable.
- Haz...¿Yo que soy para ti?
La pregunta me pilla totalmente por sorpresa.
- Eres mi amigo, claro. Mi enano favorito...- Le digo con una sonrisa.
Él aparta la mirada.
- Por eso soy un idiota.
Me quedo de piedra. ¿Ha querido decir lo que yo creo que ha querido decir?
- Doug, ¿A que te refieres?
Aparta mis brazos de el, y se aleja un poco, no demasiado, solo lo suficiente como para colocarse frente a mi. Sigue sin mirarme. Se acerca poco a poco hasta estar únicamente a un par de centimetros de mi. Podría preguntarle que es lo que hace. Pero no necesito una respuesta con palabras. Acorta aún más la distancia, rozando con miedo nuestros labios. Son suaves, confortables. El vuelve a sollozar.
Agarro su nuca y hago que sus labios choquen con los mios. Deslizo mi lengua a su interior con lentitud, intentando que note la ternura con la que le doy el beso. El se separa y sonrie. Yo posó una de mis manos en su mejilla, secando las lagrimas que no ha dejado de derramar.
- Tenías razón.- Le digo deslizando mis dedos por sus facciones.- Eres un idiota. Hasta el conductor sabe que me moría por besarte.
1 comentarios:
Por fin te puedo comentar *.*
Bueno, ya te lo he dicho por el twitter y eso, pero queee, me ha encantado, que es super bonito...no sé, seguramente dirás que es una mierda, PERO NO LO ES. Es un pudd y un pudd escrito por ti no podrá ser una mierda nunca ¬¬
Y eso :)
Publicar un comentario