Si pudiese pedir un deseo, todo lo que pediría sería volver a nacer, únicamente para no cruzarme en tu camino. Borraría de mi cabeza tu imagen, y camuflaría nuestros recuerdos con momentos precocinados de una vida completamente ficticia. Pero ¿Sabes? Siempre tendría una espinita clavada dentro de mi, un vacío del que no conocería la causa, aunque al menos ya no pensaría mas en ti, eso es cierto. Porque nunca habría llegado a conocerte. Te veo reirte con esa chica con la que estas ahora. No se quien es, ni tampoco me importa. Una mas. Otra más. Otra señal mal disimulada que me indica de la forma mas brusca posible que tu no eres para mi. Que da igual cuanto te quiera, tu nunca me corresponderás Me pregunto si tu también sentirías algo de no haberme conocido, si notarías la falta de algo que nunca existió...No, yo no te importo. Ni mucho ni poco. Indiferente.
Tu lo sabes todo ¿No es así? Habría que estar ciego para no darse cuenta...Pero prefieres ignorar mis señales. O tal vez solo te gusta torturarme de mil maneras distintas. Sonriendome cada vez que las besas, contandome todo lo que les harás...Y yo no puedo más con esto. Quiero irme lejos de ti, de tanta basura, pero soy incapaz. Es como si una cuerda oprimiese mi pecho, tirando cada vez que me alejo demasiado, obligandome a estar cerca de ti aunque eso me mate. Es verdad, eres mi cuerda. La que me sostiene y la que me ahoga.
La chica con la que estas ahora es rubia, no puedo verle la cara, pero seguro que es preciosa, como todas. Por un momento nuestras miradas se cruzan. Tu esbozas una sonrisa y yo finjo otra. Fingir se me da maravillosamente bien. Le susurras algo a la rubia y te acercas a mi. Pareces muy feliz. Eso me alegra y me deprime.
Te apoyas contra la pared y giras tu cabeza para mirarme. Yo no me mueve ni un ápice Sinceramente no quiero verte. Pero aún sin desviar mis ojos a tu dirección puedo adivinar que estas sonriendo con esa expresión picara que pones, que tus manos se abren y se cierran al compás de la música, y que tus ojos brillan mas que nunca. Si, no me hace falta mirarte para saber todo eso.
Noto tus dedos rozar mi cuello y me estremezco. Otra vez no, por favor.
- ¿Qué haces aquí tan solo, Dougie?
Tu pregunta no suena nada realista. Escupes las palabras con sorna. Te estas burlando de mi. Me limito a encogerme de hombros, ya no tengo fuerzas para contestarte.
- Te noto triste, necesitas animarte.
Triste. Bonita definición para lo que me estas haciendo. Para lo que sabes perfectamente que me estas haciendo. Algo con lo que disfrutas demasiado. A veces me pregunto como coño puedo estar enamorado de ti. Coges mi mano y empiezo a ponerme nervioso.
- Vamos al baño...
Y otra vez esa sonrisa. De nuevo. Basta, te lo suplico, para. Trago saliva.
- ¿Y ella qué? - Te pregunto. Tu frunces el ceño, sin entender bien de lo que hablo. Juro que cada día me sorprendes mas. Yo señalo lo evidente, y tu pareces comprender. Ni siquiera tu eres tan tonto.
- Ella no va a ir a ninguna parte.
Y eso es todo. Tiras de mi, arrastrandome por todo el bar, mientras siento que cada paso es un año, y miro alrededor para asegurarme de que nadie nos presta atención. No intento soltarme. No quiero soltarme. Pero no soporto que me toques. Me metes en una de las cabinas y cierras desde dentro. Noto como mi pulso comienza a correr, podría salirse del pecho en cualquier momento. O explotar. Ojala lo hiciese.
Me empujas contra la pared, poniendo cada una de tus manos a ambos lados de mi cara. Creí que mis latidos no podían ir mas rápido, pero me equivocaba.
- Danny...no.
Poco creíble ¿Verdad? Será porque sabes tan bien como yo que lo que mas quiero en este momento es que me beses.
- ¿Quieres que me vaya?
No, Danny, no quiero que te vayas. Quiero que te quedes. Quiero que te quedes para siempre, pero no eres capaz de entender esa parte. Tuerces el gesto, divertido.
- Lo suponía...
Mi respiración se acelera cuando te noto acercarte, y definitivamente muero cuando tus labios colisionan con los míos Cierro los ojos, mientras me desgarro las uñas contra las cochambrosas paredes del aseo. Tu lengua juega con la mía, la dirige, yo solo me dejo llevar. De mi boca bajas a mi cuello, dandome pequeños mordiscos que me hacen gemir. A ti eso te encanta. Estoy bajo tu merced, ¿No es eso? Das otro mordisco mas fuerte. Te odio.
- Eres mío Dougie...Mío y de nadie mas.
Y como me gustaría poder negartelo, pero no tendría sentido. Yo lo sé. Tu lo sabes. Me gustaría decir que es algo reciproco, pero no lo es. Tu no eres mío Deslizas tu mano hasta mi entrepierna. Oh, dios, como desearía poder gritarte y apartarte de un manotazo. Desabrochas mi cinturón bruscamente, metiendo la mano en mis calzoncillos. Y empiezas tu recorrido. Todo eso sin dejar de besarme ni un solo segundo. Mi expresión va cambiando lentamente, convirtiendose en muecas de placer. Tu te ríes Y en los escasos minutos en los que me tocas, siento una contrariedad de emociones. Me siento en la nube mas alta del séptimo cielo, donde solo estamos tu y yo. Donde tus besos y tus caricias me acompañan en todo momento. Mi paraíso personal. Pero se que explotaras mi burbuja en cualquier momento, cuanto mas alto vuele mas dolorosa será la caída Quiero llorar. Quiero que dejes de tocarme ahora mismo.
Terminas y vuelves a besarme. Se que ya no harás nada mas. Te echas hacia atrás satisfecho de ti mismo, y antes de que desaparezcas de mi vista, un impulso me hace decirte eso que los dos sabemos.
- Te quiero.
Tu rostro se nubla. Más me habría valido no abrir la boca. Te vuelves hacia mi. Despacio, muy despacio. Me das miedo. No he querido decir eso, por favor no te acerques mas. Siento tu aliento en mi oído Me quiero desvanecer.
- Yo también, pero ya hemos hablado de esto. Olvidaste de mi.
Me muerdo el labio. Creo que eso que ha resonado en mi cabeza ha sido mi corazón rompiendose en pedazos. No puedo mas con esto, de verdad que no. Vuelves a tu retirada, y finges, mientes, engañas. Para ti no ha pasado nada aquí. Para ti nunca pasa nada.
- Creo que la rubia tiene un par de amigas, ¿Quieres que te las presente?
Sé que no esperas respuesta. Sé que realmente no me las vas a presentar. Sé que solo es una piedra mas para tu muro.
Porque entre tu y yo nunca ha pasado nada.
- Luego te cuento que tal me ha ido.- Con esa cara de pervertido que acabas de poner, seguramente te ira de maravilla, Danny.- Nos vemos mas tarde.
Y te vas. Como siempre. Demasiado, no puedo retener las lagrimas por mas tiempo, resbalan por mi cara, al ritmo en el que mi cuerpo se estremece con pequeños espasmos. Desciendo lentamente por los muros hasta quedar sentado en el frío suelo. Envuelvo mi cara en mis manos. Me gustaría poder decirte que te odio, pero a pesar de todo, me es imposible. Aún con todo lo que me haces sigues siendo mi Danny. Danny el perfecto. Danny. No hay mas palabras para describirte. Danny y perfección van cogidas de la mano.
Juega conmigo. Utilízame. Mientras yo suplico por un amor que nunca me darás
Juega conmigo. Utilizame. Eso es lo mas cerca que estaré nunca de ti
Pero si pudiese pedir un deseo pediría volver a nacer, únicamente y exclusivamente para no volver a cruzarme en tu camino.
0 comentarios:
Publicar un comentario